18 de julio de 2014

Mensajes en las rocas. Los sonidos del pasado en México: Yucatán, Quintana Roo, Chiapas y Veracruz

Pirámide de Kukulcán, Chichén Itzá (Yucatán)
Dar una palmada frente a la pirámide de Kukulcán y escuchar el eco transformado en el chirrido de un quetzal, pasear por la cancha del juego de la pelota en Chichén Itzá y comprobar al susurrar un secreto que éste puede oírse a una distancia de cien metros, escuchar el viento pasar por los cilindros líticos resonando como un agudo silbido en las viejas ruinas de Tulum, o sobrecogernos con los graznidos espeluznantes de los silbatos de la muerte hallados entre las ruinas de Mazatéptl, son tan sólo algunas de las maravillas que encierran las viejas piedras de misteriosos exponentes megalíticos del pasado mexicano, cuyos ecos y reverberaciones son estudiados por la arqueoacústica. La música está presente en gran parte de nuestras vidas. Oímos música en casa, mientras conducimos, en el trabajo, y llega a marcar momentos importantes para nosotros. Pero su origen es difícil de establecer, ya que es anterior a la Historia escrita. Sin embargo sabemos que esta forma de expresión cultural lleva acompañando al hombre desde los albores de la Humanidad, algo que a pesar de no estar escrito, se ha podido constatar en multitud de sitios megalíticos, pinturas rupestres y rudimentarios instrumentos musicales de tiempos muy remotos, encontrados en excavaciones arqueológicas de todo el mundo, y que actualmente son estudiados a través de una joven ciencia: la arqueoacústica. Os invitamos a un recorrido por las bellas ruinas del México prehispánico, para descubrir algunos de los más interesantes efectos sonoros del pasado. Texto: Alex Guerra Terra
Pirámide de Kukulcán, Chichén Itzá (Yucatán)
Boca del pozo de los brujos del agua. Realmente nada nos prepara para la sobrecogedora arquitectura de la antigüedad en México, uno de los países más ricos en sitios arqueológicos visitables y misterios históricos. En él se hallan concentrados infinidad de enigmáticos sitios que son objeto de estudio desde diversas disciplinas, como la arqueoastronomía, por lo que son más conocidos, pero también desde la arqueoacústica. Ubicado en la Península del Yucatán, estado de Yucatán, Chichén Itzá es uno de ellos. Del maya “chichén”, boca del pozo, “itzá”, brujos de agua, es uno de los más bellos sitios arqueológicos del país, constituido por una gran cantidad de impresionantes estructuras dedicadas al dios maya Kukulcán, representación maya del Quetzalcóatl tolteca. La ciudad fue reconocida Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, y una de sus estructuras más emblemáticas, el Templo o Pirámide de Kukulcán, es una de las “Nuevas siete maravillas del mundo moderno” desde el 2007. Y por ella vamos a comenzar nuestro particular recorrido por los sonidos del pasado.
Cancha del Juego de la Pelota (Pok-Ta-Pok), Chichén Itzá (Yucatán)
Chichén Itzá: Kukulcán. No se puede negar que es una estructura intrigante desde el punto de vista astronómico, por lo que es más conocida. Recordemos las impresionantes imágenes del sol del atardecer bajando y dejando su impronta en las escalinatas de la pirámide durante los equinoccios, formando una zigzagueante serpiente emplumada a su paso hasta llegar a las cabezas de serpiente que forman las bases. Un espectáculo sencillamente sublime, que deja sin habla al más experimentado viajero, y que se repite días más tarde, pero bajo la tenue luz de la luna llena. Pero como si fuera poco su funcionamiento como perfecto reloj solar, es aquí donde se producen unos extraños efectos sonoros que perduran desde la antigüedad. Si nos paramos frente a la pirámide, el eco producido por una palmada desde el pie de la escalinata NNE, nos es devuelto en forma de un claro chirrido de quetzal, el ave sagrada de los mayas representada en el dios Kukulcán, y además, cuando subimos estas mismas escalinatas, un efecto como de “gota de agua” se produce con nuestros pasos, que inevitablemente nos lleva a pensar que tiene todo que ver con el nombre del sitio, “la boca del pozo de los brujos del agua”. Muchas personas se han preguntado por qué los mayas construyeron los peldaños de la escalinata en unas dimensiones tan pequeñas, lo que dificulta bastante el ascenso y descenso. La respuesta, se halla en su efecto sonoro: si los escalones fueran de diferente tamaño, no generarían el mismo contenido frecuencial en el eco, y por lo tanto ese efecto de “gota de agua” no se produciría.
Templo Norte, Chichén Itzá (Yucatán)
Chichén Itzá: Pok-Ta-Pok. Pero en Chichen Itzá, y no sólo en la Pirámide de Kukulcán, se producen varios efectos acústicos anómalos, destacando el de la gran cancha del juego de la pelota, o Pok-Ta-Pok. Aquí la acústica es asombrosa y permite la comunicación entre dos personas muy alejadas entre sí. Puede susurrarse un secreto y ser oído a una distancia de más de cien metros, y percibiéndose además un constante eco flotante, fenómeno sonoro que se produce al generar un sonido entre dos paredes paralelas, permaneciendo el sonido atrapado, y sufriendo reflexiones sucesivas entre las mismas, hasta que se extingue. Me traslado por un momento al pasado de este mágico lugar, y pienso que es probable que en aquellos tiempos el golpeteo de la pelota lo generara, provocando un efecto sonoro sorprendente. Son lugares llenos de misterios, donde los efectos acústicos acompañan sin duda las extrañas atmósferas que envuelven a la hermosa península yucateca. Chichén Itzá: Templo Norte. Después de comprobar estos extraños fenómenos acústicos de la pirámide y la cancha de la pelota, aún dentro de la ciudad sagrada de Chichén Itzá, nos dirigimos hacia los Templos Norte y Sur, donde usando una fuente sonora que emita una señal de referencia en alguno de los dos templos, se puede reconocer cómo decrece la señal con la distancia hasta llegar al templo opuesto, momento en que el nivel se incrementa mediante algún mecanismo en que las ondas sonoras son reforzadas. Es increíble cómo los antiguos mayas pudieron conseguir estos efectos. Por su distribución geométrica, el recinto tiene un sistema de refuerzo sonoro con paredes laterales que concentran la energía en partes estratégicas de los dos templos. El hecho de que las murallas que los rodean son de altura menor a las paredes paralelas de la cancha, evitan que los rayos que caen en esta zona provenientes del templo norte o el templo sur, sean devueltos o reflejados a la cancha, y sigan un camino fuera del recinto, evitando así reflexiones no deseadas, y por tanto interferencias. Pero así mismo tienen la suficiente altura para comportarse como barreras acústicas e impedir el paso del ruido generado fuera del recinto.
El Castillo de Tulum (Quintana Roo)
Tulum: la muralla. Después de este fascinante recorrido por Chichén Itzá, no abandonamos todavía la bella península yucateca, que aún nos depara algunas sorpresas. Dirigiéndonos hacia la Riviera maya, nos trasladamos a Tulum, en el estado de Quintana Roo, sin lugar a dudas, uno de los más enigmáticos y espectaculares sitios arqueológicos de México, con sus decrépitas ruinas llenas de historia y rodeadas de una espesa selva, que cae hacia el Caribe casi lamiendo el mar. Su antiguo nombre, Zamá, significa amanecer, pero parece ser que posteriormente fue llamado Tulum, o muralla, cuando el esplendoroso centro ceremonial al dios descendente, ya se había convertido en las ruinas que hoy podemos observar. En este centro de varios edificios extraordinarios, destaca el llamado Castillo, donde un extraño cilindro junto a un anillo, ambos de piedra, cuelgan del techo de uno de sus muros, cuya función era desconocida hasta hace algún tiempo, que se descubrió que cuando los vientos alcanzan altas velocidades (por ejemplo durante el acercamiento de un huracán a la costa), se puede oír un agudo silbido producido por el anillo a varios cientos de metros. Esto podría indicar que el dispositivo constituiría una de las primeras "alarmas meteorológicas". Además, el edificio fue también un faro (que iluminaban con antorchas en la noche) para los antiguos navegantes mayas, ya que les permitía sortear los peligros del segundo arrecife de coral cuando lo visualizaban, momento en el cual, debían tomar el canal que dividía el arrecife.
Palenque (Chiapas)
Palenque: tierra de casas fuertes. Y ahora sí ya debemos dejar atrás la Península de Yucatán (con algo de nostalgia ya que es uno de los lugares más bellos del mundo), para dirigirnos al estado de Chiapas, donde se encuentra el área arqueológica de Palenque, célebre por el llamado “astronauta de Palenque”, en realidad el sarcófago de Pacal, con una imagen tallada en la tapa, donde aparece un diseño que ha llegado a ser interpretado como un astronauta en una nave espacial. Sin embargo es una imagen que ha podido ser perfectamente explicada por la arqueología, pues se trata de un gobernante de Pacal, señor de Palenque, en su viaje al inframundo. La postura de sus manos es habitual en el mundo maya, la nave son dos serpientes emplumadas y el fuego son las plumas de las serpientes, y lo que es visto como un motor, sería el monstruo del inframundo (que aparece en otras inscripciones mayas de la época). Pero para muchos, seguirá siempre siendo conocido como el famoso “astronauta de Palenque”. El nombre original de la ciudad, era Otolum, “Tierra de casas fuerte” para el pueblo Chol que la habitaba. La música y los fenómenos acústicos no eran desconocidos por sus habitantes, lo que se evidencia porque los cuartos y la plaza de los templos del Grupo Norte, poseen representaciones escénicas asociadas con la música, y presentan cualidades acústicas que han sido además, relacionadas con hallazgos de unos extraños silbatos. En Yaxchilán, muy cerca de Palenque, se encontró gran número de silbatos-rana de barro, en posición de canto, que se usaban probablemente para atraer la lluvia, en ceremonias al dios maya del agua y la lluvia, Chaac. Aún hoy, los maiceros celebran la ceremonia del Ch’a Ch’aac, donde los niños imitan el croar de ranas y sapos, lo que resulta una imagen bucólica con tintes de un pasado lleno de magia y leyendas, digna de ser vivida.
Palenque (Chiapas)
Bonampak: hom-tahs. Y aún en el estado de Chiapas, en la conocidísima zona arqueológica de Bonampak, el hermoso mural de Bonampak presenta en sus coloridas pinturas unas trompetas (las hom-tahs o cornetas o bocinas de guaje), que constituyen la mejor representación gráfica del instrumental sonoro clásico maya y de sus ejecutantes, quienes fueron el corazón de muchos eventos sociales y celebraciones públicas, ritos y combates. También existen diversas representaciones de artefactos sonoros en otros murales, códices, lienzos, piedras talladas, esculturas, figurillas y objetos de cerámica, que dan fe de la gran importancia de la música y el sonido en la vida de nuestros antepasados.
Detalle del mural de Bonampak (Chiapas)
Pirámide de nichos, El Tajín (Veracruz)
El Tajín: ciudad del trueno. Un poco más arriba, hacia el norte (suroeste del país), se halla el estado de Veracruz, donde podemos visitar una impresionante zona arqueológica llamada El Tajín. Probablemente la capital del Imperio Totonaca, El Tajín consta de varios edificios como canchas del juego de la pelota, pirámides, templos y otros edificios. Aquí también podemos experimentar un ingenioso sonido del pasado, que nos transportará a los tiempos en que el lugar era un centro de importancia vital para el imperio. De pie, al aplaudir frente a cada uno de los cuatro edificios que limitan uno de los sectores más antiguos de la ciudad, la Plaza del Arroyo, el eco producido parece surgir de detrás del edificio correspondiente, y regresar por los lados en forma de algo parecido a un trueno. No deja de ser sugerente el hecho de que el sitio de El Tajín, “trueno” en lengua totonaca, tenga una asociación con el relámpago y el trueno. Puede especularse pues, que el eco que surge como una manifestación de este fenómeno natural, muy bien pudo haber sido incorporado en ancestrales rituales y ceremonias. Mazatéptl: silbatos de la muerte. En el Cerro Mazatéptl (el “cerro del venado” en nahuatl), los silbatos de la muerte han sido sin duda uno de los descubrimientos más curiosos e inquietantes. Estos enigmáticos instrumentos con forma de calavera humana, son aerófonos generadores de sonido mediante un aeroducto tubular o ehecachichtli, que da entrada al aire que atraviesa una primera cámara, y alcanza una segunda, sin salida. Esta forma hace que, cuando emiten su sonido, una sensación sobrecogedora invada al oyente ante los espeluznantes graznidos, parecidos a macabros llamados a la muerte. El Centro Ecoturístico Arqueológico Mazatéptl se encuentra en el propio Distrito Federal, por lo que puede ser un buen final de recorrido, antes de tomar el avión de vuelta. Consta de un museo de sitio, donde se pueden observar algunos de los artefactos arqueológicos recolectados de las excavaciones.
El Tajín (Veracruz)

Los fenómenos acústicos. No sólo en México, sino alrededor de todo el planeta, existen multitud de increíbles efectos acústicos relacionados con zonas arqueológicas, tanto en cavidades rocosas naturales (cuevas, cañones, desfiladeros), como en estructuras de carácter antrópico (monumentos megalíticos como pirámides, menhires o dólmenes), y aunque muchos son conocidos desde hace más de un siglo, su explicación científica comenzó a ser estudiada desde hace sólo algunos años. Es muy probable que nuestros antepasados usaran estas propiedades acústicas para emplazar los monumentos en los que realizar sus rituales y ceremonias. Sin embargo, no hay documento escrito ni prueba alguna que lo afirme, convirtiéndolo en una realidad fascinante, que no ofrece lugar a dudas sobre su existencia, pero sí sobre su intencionalidad.  ¿Era la intención de nuestros antepasados provocar estos extraños efectos acústicos? ¿Hasta qué punto los antiguos constructores eran conscientes de estos fenómenos y los incorporaron en su diseño con la intención de aprovechar los edificios en rituales u otras manifestaciones de carácter colectivo o privado? ¿Podría ser simple casualidad? Podemos afirmar que un efecto acústico se produce, pero ¿cómo asegurar que éste se producía de la misma forma en el pasado?
Yaxchilan (Chiapas)
La magia de los sonidos. A pesar de todas estas preguntas que aún permanecen sin ser respondidas, podemos afirmar que los sonidos que podemos experimentar visitando estos mágicos lugares, existen y nos transportan a otros tiempos y culturas. Antes la vida no estaba dominada por la trivialidad; antes todo era importante, todo tenía un sentido, y a pesar de que lo intangible, lo efímero, lo etéreo, pueda llegar a ser tanto o más importante que lo empírico, es difícil de atrapar y de ser demostrado. Pero lo sentimos, y nos emociona. Es un campo de estudio extraordinariamente rico e interesante, en el cual la inmensa mayoría del trabajo está todavía por realizarse. ¿Son estos ecos, sonidos sagrados del pasado? Sin duda lo son… pero aún nos queda mucho por comprender. ¿Qué es Arqueoacústica? La arqueoacústica es una de las más recientes disciplinas científicas, que estudia el uso del sonido por parte de las sociedades del pasado. Una ciencia emergente, que se está abordando desde la física, la matemática, la ingeniería, la antropología y la arqueología, y que cada vez más intenta sistematizar sus objetivos, contenidos, técnicas y metodologías. En los fenómenos acústicos ocurre algo similar al caso de la arqueoastronomía, donde es indispensable el bagaje matemático asociado con el estudio de los movimientos de los cuerpos celestes. Hay que tener en cuenta los aspectos físicos de la fuente del sonido generador, así como aspectos fisiológicos y cognitivos, y de significado, como parte de manifestaciones culturales, religiosas y artísticas. También es importante considerar los materiales involucrados, pues, sobre todo en el caso de edificios, las restauraciones y reconstrucciones pueden haberse hecho, como sucede en muchas ocasiones, con materiales diferentes a los originales, alterando las propiedades acústicas de la construcción o recinto como un todo. Quizá de menor relevancia, pero no obstante importantes, son las alteraciones en las caracterizaciones acústicas debidas a cambios de temperatura, humedad u otras condiciones físicas. Todo esto debe estar integrado en un sistema de medición, almacenamiento y procesamiento de datos, que nos ayude a acercarnos a las condiciones del pasado. 
El Castillo de Tulum (Quintana Roo)
Entidades sobrenaturales. Dentro de estos maravillosos lugares, la ola del sonido emitido sea por nuestras voces, la percusión de tambores, el silbido de una flauta o el graznido de un silbato, rebota contra la piedra y vuelve en forma de eco doble, triple o incluso múltiple, a veces modificado. Este es un fenómeno que siempre ha fascinado al hombre antiguo, quien, aunque no podamos asegurarlo, probablemente lo relacionaba con los espíritus, las entidades sobrenaturales y el propio entorno natural, considerado de propiedades mágicas. Por lo tanto, no nos cabe la menor duda que estos sonidos eran interpretados en clave mística por el hombre prehistórico, lo que explicaría por ejemplo, la realización recurrente de pinturas rupestres en el interior de las cuevas, así como la desconcertante temática elegida. Una vez más, vemos cómo las manifestaciones artísticas del pasado, incluso la generación de sonidos y efectos acústicos, estaban íntimamente ligadas al mundo mágico-religioso, desde hace más de 40.000 años.
Enlaces relacionados:
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