13 de febrero de 2013

Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk, Grande de Chiloé, Mocha. Historias de leyendas, piratas, tesoros, cine y literatura



Vista aérea del Archipiélago de Chiloé
ISLAS DE CHILE
Chile cuenta con 2180 islotes y 3739 islas totalizando 105.561 km², equivalentes al 13,94 % de la superficie total del país. Sin embargo, todas poseen sus propias características. Algunas están completamente deshabitadas y otras han sido núcleo de peculiares culturas y sucesos, unas están en medio del océano Pacífico y otras en el extremo austral. Sin duda estamos frente a un lugar de la geografía universal, donde confluye el interés de diversas culturas, misterios y hechos extraordinarios, ligados tanto a lo maravilloso como a lo trágico. Un lugar donde se concentra lo místico, lo extraño y lo extremo.  Dividen el país en 5 sectores insulares:
1. Zona norte-centro-sur: hay sólo algunos islotes a la altura de la IV Región de Coquimbo y las islas Quiriquina (44 km2, célebre por haber sido prisión durante la dictadura militar, donde estuvo preso y sometido a tortura Salvador Allende en 1973, actualmente, escuela de grumetes), Santa María (35 km2), y Mocha en la VIII Región del Bío Bío, que junto con otros cientos de pequeñas islas, no superan los 150 km2 de superficie.
2. Islas Esporádicas, un conjunto de 6 islas: Archipiélago Juan Fernández (147 km2, conformado por Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk y Santa Clara), y la Isla de Pascua (147 km2), son las únicas habitadas, y están a la altura de la V Región de Valparaíso.
Vista aérea del Archipiélago Juan Fernández
3. X Región de los Lagos: el Archipiélago de Chiloé (9.181 km2), donde destaca la Isla Grande de Chiloé (segunda en tamaño del territorio chileno con 8.394 km2 de superficie y unos 140.000 hab).
4. XI Región de Aysén: la isla Magdalena y el Archipiélago de las Guaitecas, y más al sur, en la XII Región de Magallanes y la Antártica Chilena, destacan Wellington, Santa Inés y Desolación. Hacia el estrecho de Magallanes, la Isla Riesco y la Isla Grande de Tierra del Fuego (47.992 km2), isla compartida con Argentina (unos 30.000 km2 son chilenos). Más al sur, al sur del Canal de Beagle, las islas Hoste y Navarino, y las islas Picton, Lennox y Nueva (conocidas porque fueron foco en el conflicto limítrofe con Argentina en 1978). Además, las islas Wollaston (Isla de Hornos) y al sur del Cabo de Hornos, las islas Diego Ramírez, el punto más austral del Chile continental (a pesar de ser islas, están conformados por la cordillera andina).
5. Territorio Chileno Antártico: Isla Alejandro I, Isla Berkner y las más grandes, las islas Shetland del Sur (donde se ubican la mayoría de 17 bases científicas antárticas de 12 países diferentes, como la española Juan Carlos I en la isla Livingston, y dos de las chilenas en la isla Rey Jorge) (islas Rey Jorge, Greenwich, Livingston y Decepción son las que albergan bases científicas).
Quizá los más significativos de estos conjuntos (aparte de la Isla de Pascua, por supuesto, que ya hemos tratado en varias ocasiones), es el Archipiélago Juan Fernández, la Isla Mocha y la Isla Grande de Chiloé
Juan Fernández frente a V Región de Chile
ARCHIPIÉLAGO JUAN FERNÁNDEZ
El Archipiélago Juan Fernández es un conjunto de tres islas de origen volcánico a 670 km de las costas chilenas, pertenecientes a la V región de Valparaíso (comuna Juan Fernández), que suman 147 km2 (islas Robinson Crusoe o Más a Tierra -96km2-, Alejandro Selkirk o Más Adentro -48km2-, y el islote de Santa Clara -5km2-). Enclavado en el Pacífico, sus cerca de 900 habitantes son los herederos y guardianes de una historia cargada de leyendas y cuentos de corsarios, piratas y tesoros. En 1935 las tres principales islas del archipiélago fueron declaradas Parque Nacional Archipiélago de Juan Fernández con una extensión de aproximadamente 9.967 hectáreas, y declarado en 1977 Reserva Mundial de la Biósfera por la Unesco gracias a su clima marítimo de grandes oscilaciones térmicas que contribuye al crecimiento de flora y fauna únicas en el mundo, destacándose especies tales como el lobo de mar de dos pelos, el blindado, ave rapaz diurna, el picaflor rojo, el rayadito de Masafuera, ave en grave peligro de extinción, el cangrejo dorado, la jaiba corredora y la langosta de Juan Fernández, pieza fundamental en la actividad productiva del archipiélago. Fue el español Juan Fernández el primer europeo que dio noticia de este archipiélago el 22 de noviembre de 1574, cuando se internó mar adentro para buscar una ruta de navegación más rápida entre Perú y Penco, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. Años después de tomar posesión de las islas, los colonizadores españoles la abandonaron y, por su situación privilegiada en el Pacífico Sur, se convirtieron en refugio de piratas y corsarios, especialmente ingleses y franceses. 
Isla Robinson Crusoe
ISLA ROBINSON CRUSOE
El tsunami de 2010 y el accidente de aviación de 2011
Consecuencia del terremoto de 27 de febrero de 2010 que alcanzó una magnitud en la Escala de Magnitud de Momento (sucesora de la Richter y que mide la cantidad de energía liberada por un terremoto) de 8.8 con epicentro cerca de Concepción, llegando a durar hasta 6 minutos en algunas zonas, y con una profundidad de algo más de 30 km bajo la corteza terrestre. Unos 35 minutos después se desencadenaba el tsunami, devastando buena parte de las costas chilenas y sus islas. En el archipiélago Juan Fernández, y especialmente en Robinson Crusoe, el impacto arrasó San Juan Bautista. 525 víctimas mortales en el país (16 de ellas, incluido un turista español, en la isla). El tsunami hizo desaparecer varios ejemplares en distintos idiomas de la novela Robinson Crusoe, algunos, antiquísimas ediciones que se guardaban en su biblioteca.
El accidente del Casa 212 Aviocar de la Fuerza Aérea de Chile, quedó conocido como “tragedia de Juan Fernández” y tuvo lugar el 2 de setiembre de 2011. Iba con 3 miembros de tripulación militar y 18 pasajeros civiles, la mayoría de ellos en misión de voluntariado para una obra social. El avión impactó contra la superficie del mar poco antes de llegar a Robinson Crusoe, siendo declarados sus 21 pasajeros oficialmente muertos la noche del día siguiente. El impacto mediático del accidente se debió en gran parte a que viajaba un equipo de la televisión nacional de Chile (TVN) que incluía al presentador Felipe Camiroaga y el periodista Roberto Bruce, que iban a grabar una nota para el programa de TVN “Buenos días a todos”, pues otro de los pasajeros, líder de “Desafío Levantemos Chile” creada para la reconstrucción del terremoto del año anterior, iba también con ellos.
En la actualidad, la isla Robinson Crusoe reúne unos 630 habitantes, concentrados en su mayoría en el poblado de San Juan Bautista (Bahía Cumberland), que viven mayormente de la pesca de la langosta, en una superficie de 96 km2.
Robinson Crusoe. La novela
Paso marítimo obligado desde comienzos del siglo XVIII, Juan Fernández recibió por años a la "crème de la crème" de la filibustería europea. Diversos corsarios, entre ellos, Jacob Le Maire, Willem van Schouten y James Cook, recalaron en la isla. Uno de ellos, William Dampier, abandonó allí, en 1704, al díscolo marinero escocés Alexander Selkirk, que sólo volvería a ser rescatado un lustro más tarde, y cuya historia recogería Daniel Defoe en su clásica novela Robinson Crusoe.  Daniel Defoe retrató en 1719, las aventuras de Robinson Crusoe en una remota isla tropical, dando luces sobre el archipiélago de Juan Fernández y representando el espíritu del perfecto colonialista británico que considera una porción de tierra como propiedad privada, y, que incluso es capaz de esclavizar a Viernes, un indígena habitante primigenio de esta zona (que a veces vistió de mujer tentando el incorruptible carácter europeo del protagonista). La novela es en realidad una autobiografía ficticia del protagonista (Robinson Crusoe en el libro), que encarnaba un símbolo del colonialismo y la moral europeas de la época, pero estuvo inspirada en la historia real de dos náufragos: el marinero escocés Alexander Selkirk (nombre con el que se conoce a una de las islas del archipiélago Juan Fernández donde naufragó -Más a Tierra actual Robinson Crusoe-, y de donde fue rescatado en 1709), y el capitán de marina español Pedro Serrano (rescatado en 1534 y que también dio nombre al banco de arena del Caribe donde naufragó, el Banco Serrano). Sin embargo la novela cambia la locación de los hechos, trasladándola a la boca del río Orinoco, pero dos de las islas del archipiélago Juan Fernández conservan en sus nombres la memoria de esta aventura desde 1966, en que una pintora y escritora uruguaya residente en el archipiélago, pidió el cambio de nombre de las islas Más a Tierra y Más Afuera.
Lower Largo, Fife (Escocia)
“La vida e increíbles aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero, quien vivió veintiocho años completamente solo en una isla deshabitada en las Costas de América, cerca de la Desembocadura del Gran Río Orinoco. Habiendo sido arrastrado a la orilla tras un Naufragio, en el cual todos los Hombres murieron menos él. Con una Explicación de cómo al final fue insólitamente liberado por Piratas. Escrito por él mismo” (editada por primera vez en 1719) es el nombre completo de la novela de aventuras por antonomasia. El verdadero Alexander Selkirk fue rescatado y devuelto a su tierra por los buques ingleses “Duke” y “Duchesse”, después de mucho insistir al marinero, que no deseaba dejar la isla. Después de cuatro años y cuatro meses viviendo en pequeñas chozas, de la caza de cabras, criando gatos para que le protegieran de las ratas, y vistiendo con pieles de animales, su reinserción en la civilización nunca dio resultado, y después de dos casamientos fracasados, volvió al mar con el “Weymouth” de la Marina Real, como teniente, a bordo del cual murió a la edad de 47 años (1723) frente a las costas de África.
Peter O'Toole en "Yo, viernes" (Jack Gold)
Robinson Crusoe. El cine
Luis Buñuel rodó en 1952 una versión de la obra de Defoe: “El eco de Crusoe”, aunque antes ya había sido objeto de adaptaciones cinematográficas, incluso por Georges Méliès (1902) (conocido por sus adaptaciones de obras literarias de ciencia ficción de Julio Verne y H.G. Wells, y que el mismo año realizara el primer film de ciencia ficción de la historia, Viaje a la Luna). En 1975 también se hizo una película (“Yo, Viernes”, dirigida por Jack Gold) basada en esta historia (protagonizada por Peter O’Toole), en la que los días de soledad de Robinson Crusoe tocan a su fin, cuando un indígena, único superviviente de un rito tribal, aparece en la isla. Crusoe lo bautiza como Viernes y le hace su sirviente . Las cosas parecen funcionar bien, pero el día a día termina por provocar conflictos a nivel intelectual y humano. Robinson pretende que Viernes aprenda y adopte sus costumbres, pero éste no puede ni quiere olvidar su origen. Por otra parte, entiende que para sobrevivir en el "distorsionado" mundo del hombre blanco, tiene que actuar con astucia y adoptar, aunque sea en apariencia, sus normas. Incluso existe un interesante largometraje de animación uruguayo (Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe, Walter Tournier 2012).
La guerra de la oreja de Jenkins
Luego de la guerra entre España e Inglaterra (1726-1727), donde también participaron Francia y los Países Bajos, se firmó el Tratado de Sevilla (1729), en el cual España ratifica el dominio de Inglaterra (vigente desde el tratado de Utrecht) sobre Gibraltar, Menorca y entre otras concesiones (como el tráfico de esclavos), le permite comerciar directamente con los puertos americanos, hasta entonces privilegio del comercio español metropolitano. Sin embargo, España se reservaba el “derecho de visita”, vale decir, podía inspeccionar las naves inglesas en sus costas. Pese a que el comercio inglés se benefició de estas ventajas, se resistieron a cumplir las restricciones, y constantemente cometían contrabando y otras infracciones, las que eran sancionadas por las autoridades españolas que las sorprendían.
Entre ellos, el capitán Julio León Fandiño, que en 1731 apresó (en estos territorios) al contrabandista inglés Robert Jenkins, a quien en castigo, le cortó una oreja. Posteriormente, en 1738, en el clímax del paroxismo de la propaganda antiespañola de los grandes comerciantes ingleses, Jenkins se presentó ante una comisión de la Cámara de los Comunes, con un frasco conteniendo lo que supuestamente era su oreja cortada, y con gran dramatismo se quejó de la arrogancia española, repitiendo la frase que le había dicho su verdugo hispano al devolverle la oreja cortada: "Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve". Eran tantos y tan cuantiosos los intereses involucrados, que la prensa sajona hizo amplio eco de esta “humillación” (acaecida siete años atrás), preparando Inglaterra un plan de ataque y declarando la guerra a España, con la intención de arrebatarle sus dominios americanos. Esta guerra duró desde 1739 hasta 1748, y se llamó la Guerra del Asiento, “la guerra de la oreja de Jenkins” para los ingleses.
Cañón en Robinson Crusoe
El tesoro de Lord Anson. Antecedentes
Y como la historia de este pequeño archipiélago no deja de sorprender y una cosa lleva a la otra, este suceso tendrá importantes consecuencias para su territorio, que será emplazamiento de una de las historias de tesoros más apasionantes. Durante la Guerra del Asiento, el plan de ataque inglés fue tremendamente ofensivo, con tres enormes flotas al mando del almirante Lord Edward Vernon (la más poderosa de la época, para atacar desde el Caribe), el comodoro George Anson (para atacar del sur de Chile hasta el istmo de Panamá) y el capitán Cornwall (que debía circunnavegar el cabo de Buena Esperanza y atacar Oriente, las Filipinas y luego México). La flota de George Anson, quien nos interesa en esta historia del tesoro, quedó diezmada al cruzar el cabo de Hornos, los temporales separaron sus naves, algunas de las cuales se extraviaron, logrando llegar a Juan Fernández, pero a tan mal traer que aunque su misión estaba condenada al fracaso, pudo recuperar fuerzas en el archipiélago de Juan Fernández (instalándose en un valle de la isla Robinson Crusoe, entonces Más a Tierra, que hasta hoy lleva su nombre y donde dijo una vez: “Abran una ventana en el bosque, que quiero ver el mar”), y luego de hostilizar el comercio español y dar la vuelta al mundo, fue recibido en Inglaterra como héroe (en parte debido a que sus actos de piratería y saqueo de poblaciones indefensas le valieron pingües dividendos a los comerciantes ingleses que habían costeado su expedición), llegando incluso a ser en dos períodos "Primer Lord del Almirantazgo". La reciente película "Capitán de mar y guerra" (Russel Crowe) está inspirada en estos episodios... "pero como en inglés la historia se escribe distinto", en la película el capitán inglés persigue obstinadamente a un buque francés... siendo que en la realidad su periplo fue una frenética huida de los navíos españoles que le daban caza. En cuanto a las fortificaciones del Archipiélago Juan Fernández, fueron construidas a raíz de estos sucesos. Fue una tremenda derrota para Inglaterra, pero España debió precaver un nuevo intento de ataque, por lo que por temor, fortificó el archipiélago donde Anson pudo reponer fuerzas, quedando entre toda esta convulsa historia, las acciones piratas y contrabandistas menores, como meras anécdotas domingueras.
Isla Robinson Crusoe
El tesoro de Lord Anson (o de Juan Esteban Ubilla y Echeverría)
Pero vamos a la historia del tesoro consistente (dependiendo de las fuentes difiere ligeramente) en: ochocientos barriles de oro, 200 barras de oro, cien de plata, doce anillos papales, 21 barriles de piedras preciosas, la Llave del Muro de los Lamentos, y una de las joyas más famosas de la historia, conocida como la Rosa de los Vientos (de oro y esmeraldas, dentro de un baúl dorado), además de parte de los tesoros del Imperio Inca, incluyendo el collar de la mujer de Atahualpa. El mal llamado tesoro de Lord Anson, quien conoció bien la isla durante su reclusión (1742-44), es en realidad el tesoro de un corsario español,  Juan Esteban Ubilla y Echeverría, quien lo habría enterrado allí por causa de desacuerdos entre los Borbones y los Habsburgo. Más tarde, por 1759, y muerto el español, Lord Anson, enterándose de la existencia del tesoro, envió a Cornelius Webb en el “Unicorn” a recuperarlo, quien supuestamente lo desenterró de la bahía de Cumberland para luego volver a enterrarlo (en la West Bay o Puerto Inglés) al no poder salir de la isla en condiciones seguras, no sin antes realizar un detallado inventario, después de lo cual, fallece. 
Isla Robinson Crusoe
La búsqueda del tesoro
Es desde los años ’50 que varios equipos de investigadores y aventureros han ido en su búsqueda sin resultados positivos por el momento. Mucho se ha especulado sobre el lugar exacto que lo albergaría. Fue a mediados de los años 1950’s que Jorge Di Giorgio se enteró de la leyenda a través de Luis Cousiño. Decidido a pesquisar más antecedentes sobre este misterio se contactó con su amiga Tita Díaz, quien años antes se había casado con el diplomático inglés Archibald Clark Kerr, más tarde convertido en Lord. De modo que Tita Díaz tuvo acceso a importantes contactos en la alta sociedad Inglesa de la época, y se dirigió al castillo de Lord Anson donde encontró una serie de cartas, que envió a su amigo Di Giorgio en Chile. Las cartas estaban escritas en clave, y fueron “descifradas” por una mujer (Angélica Lyon) que hizo una interpretación muy personal de las mismas. Según ella, hablaban de “enterrar pertenencias de la Corona”, “hacer explotar el barco”, y frases que reflejaban la existencia de un tesoro, con indicaciones del lugar exacto. Luis Cousiño había encontrado, años antes, un cofre con un sobre de plomo en cuyo interior había un documento que Angélica Lyon vuelve a intentar interpretar, lo que parecía ser un relato escrito en los últimos días del capitán aquejado por una enfermedad, Cornelius Webb, a Lord Anson, donde le comunica el inventario de la carga del “Unicorn”, y el lugar donde ha sido escondido, con palabras en clave (“escondite valle de Anson un cable desde punto de observación en dirección piedra amarilla grande profundidad 15 pies”). A pesar de que Di Giorgio no obtuvo resultados en su búsqueda, estas investigaciones abrieron camino para el nacimiento de una leyenda, con la que muchos han soñado. 
Bernard Keiser en Robinson Crusoe
Más recientemente, es en 1995 que el historiador holandés nacionalizado estadounidense, Bernard Keiser, avalado por la National Geographic, inició exhaustivas excavaciones en busca del mentado tesoro enterrado. No sin antes, hacer una investigación acuciosa que lo llevó por diferentes archivos donde se conservaban documentos en el viejo continente, que le condujeron a una misión arqueológica ejecutada en la pequeña bahía de Puerto Inglés.
Incluso en 2005, el Intendente de Valparaíso (V Región de Chile), Luis Guastavino,  atraído por los rumores del tesoro, valuado en 10.000 millones de dólares, y de acuerdo con el alcalde de Juan Fernández, Leopoldo González, echó mano a toda la técnica del TR araña (a.k.a. Arturito), un robot georadar de la empresa privada Wagner que supuestamente captó el tesoro en el sector denominado Tres Puntas, quedando finalmente todos los esfuerzos en nada.
La ley chilena sobre Monumentos Nacionales señala que en el caso de hallazgos arqueológicos, antropológicos o paleontológicos en terrenos protegidos, su propiedad es del Estado chileno, aunque el Código Civil incluye la posibilidad de un reparto a partes iguales entre los descubridores y el Estado, que había sido la fórmula alcanzada en este caso, aunque la empresa Wagner (propietaria del robot) habría estipulado el reparto de su porción entre los pobladores de la isla y obras de beneficencia. Sin embargo, el escurridizo tesoro no pudo ser hallado.
Roquerío atribuido a los mayas
La Isla Apocalíptica
Especulaciones como la que se tejieron en el documental “La Isla Apocalíptica”, producto de un reportaje de History Channel (2010), en el que Jim Turner declaraba haber descubierto un enorme monumento maya de 45 metros de altura, acompañado por un enorme jaguar agachado, en una de las islas de Juan Fernández, (la Robinson Crusoe, a la que llegó después de una difícil travesía en el más endeble bote de pescadores que encontró en Valparaíso, cuando la isla tiene un buen aeropuerto, lo sabemos todos debido a la tragedia del año 2011), también están a la orden del día en el archipiélago. El perturbador hallazgo hacía una aún más perturbadora predicción: la fecha del fin del calendario Maya, que traducida al calendario gregoriano se fijaba en el 21 de diciembre de 2012.  Turner, afirmaba en el documental que la isla sería el único punto del mundo en que durante 2012 sería posible apreciar el tránsito del planeta Venus por delante del Sol. Fenómeno que coincide con un día sagrado maya y que estaba pronosticado para el 11 de noviembre de 2012 (siempre según Turner). Y durante el apoteósico final, el 21 de diciembre de 2012, frente al megalito maya y rodeado por un formidable anfiteatro montañoso, se vería un eclipse total de Sol, signo inequívoco del final de los tiempos conocidos hasta ahora.
Pero en realidad no hay, en esta isla, evidencias de presencia prehispánica extraída de contextos arqueológicos. Y las formaciones rocosas mencionadas no son más que afloramientos volcánicos naturales, no "monumentos mayas”. Pareidolia le llaman a esto… aunque en este caso es mucha la imaginación que hay que tener para ver un monumento en este roquerío… casi le llamaría paranoia… y ¿es que todavía nos creemos todo lo que sale en la tele y en internet?
Mas a Tierra. Jacques Nicolas Bellin
LOS PRESIDIOS. SIGLOS XVIII-XX
Además, el mar que circunda el archipiélago se convirtió, por nada menos que siete veces, cuatro de ellas en Robinson Crusoe, en muros de colonias penales, a lo largo de diferentes períodos históricos entre los siglos XVIII y XX. Reos coloniales  condenados a trabajos forzados, patriotas desterrados después del desastre de Rancagua, presidio de rebeldes carrerinos… todos ellos y más, condenados al peor de los presidios: el aislamiento de todo, y de todos. Más a Tierra y Más Afuera (como se denominaban las islas de Robinson Crusoe y Alejandro Selkirk respectivamente, hasta 1966) poseen una larga historia como brutales cárceles.
Más a Tierra (1749-1814). Los reos coloniales
El virrey del Perú Manso de Velasco, decidió recluir hacia mediados del siglo XVIII, en Más a Tierra, a los criminales más peligrosos, condenados por las Reales Audiencias de Quito y de Santiago, con la esperanza de que su aislamiento produjera el milagro de su readaptación. Con la fundación del caserío de San Juan Bautista, en 1749, empezó la trayectoria de miseria, instintos desencadenados, crímenes, pasiones y fugas novelescas, que caracterizaron la historia de Juan Fernández por más de un siglo.
Junto con fortificar y poblar, los gobernantes virreinales enviaron a las islas a diversos delincuentes, que llegaban con sólo una camisa, un pantalón y un jergón para dormir, con lo que se les soltaba en la playa como fieras bravías. La categoría de los presos variaba, desde simples blasfemos hasta peligrosos homicidas, e incluso algunos inocentes, y los había de varias procedencias (peruanos ecuatorianos, chilenos). Poco a poco el presidio, al no recibir abastecimiento desde el continente, se vistió con el manto fantasmal del hambre durante 1811 y 1812, hasta que a mediados de 1814, se desmontó por fin, aunque no por mucho tiempo.

Interior de la Cueva de los Patriotas
Más a Tierra (1814-1817). Los patriotas de Rancagua
Después de la derrota de Rancagua en 1814, los españoles entraron en Santiago, tomando calles y cuarteles. Un mes más tarde, se echaron sobre los incautos patricios que, confiados, habían vuelto a sus hogares desde sus chacras y estancias.
Cincuenta de ellos, la mayoría ancianos, fueron arrancados de sus lechos y arrastrados a la cárcel, para emprender una cabalgata de dos días hacia Valparaíso. En el puerto se formó la caravana del destierro a la isla de Más a Tierra que duró 27 meses de soledad, hambre y miseria. Entre los patricios aprehendidos figuraban ilustres criollos. Los 300 desterrados fueron embarcados en la corbeta "Sebastiana", y amontonados en su bodega. A los pocos meses se agregó una segunda partida de patriotas de La Serena, y más tarde otra de peruanos que se pudrían en las casamatas del Callao. El peor enemigo que debieron enfrentar fue la plaga permanente de roedores tan audaces, que mataban a gatos y a perros. El tormento del viento y el frío, y el incendio de sus chozas, llevó a algunos a suicidarse para acabar con la pesadilla. Luego fueron conducidos a unas cuevas hechas durante el período colonial en las rocas que rodean bahía Cumberland, donde hoy pueden verse las huellas de las largas varas que sostenían sus literas en las húmedas paredes, y que actualmente en honor a ellos son denominadas "Cuevas de los patriotas". Entre las escenas vividas, destaca las disputas por las pocas mujeres que formaban la población civil, entre confinadas y pobladoras, por parte del personal de tropa y prisioneros comunes. En 1817 llegó un coronel a parlamentar sobre la libertad de los presos con el último gobernador español, quien aceptó ante el barco que apuntaba sus cañones sobre la fortaleza hispana. Ese mismo año llegaron los desterrados a Valparaíso.
Presidio de Juan Fernández en el poblado
de San Juan Bautista. Claudio Gray 1854
Más a Tierra (1821). Los rebeldes carrerinos

En 1821 una corbeta llevaba nuevamente presos a Juan Fernández. Se trataba esta vez de partidarios de los hermanos Carrera, acusados de provocar una sublevación en contra del gobierno. Los más leales partidarios fueron desterrados a Más a Tierra.
Las haciendas y propiedades de la familia Carrera fueron confiscadas, y su anciano padre desterrado a la isla desierta, aunque se le permitió regresar, llegando a tiempo para morir en su hogar. El alcalde de la isla ejerció un implacable control durante meses, pero un motín organizado por los gendarmes, los reos políticos, los presos comunes y las mujeres, lo despojaron del poder para entregar el mando a uno de los reclusos. Ocho meses después se puso fin al confinamiento de los reclusos.

Más a Tierra (1834). El presidio Bulnes

Las batallas de Loncomilla y de La Serena, reabrieron las puertas del presidio de Juan Fernández y allí se volvieron a congregar los odios políticos.
El presidente Manuel Bulnes estableció una cárcel para sus opositores.
Juan Antonio Soto, alcalde de Juan Fernández, con su bonachona disposición, trató de hacer lo más llevadera posible la vida de estos hombres que, por exigir más libertad, la habían perdido completamente.
Organizaba partidas de caza, que derivaban en alegres fiestas campesinas. Evitó que los reclusos sufrieran hambre y se preocupó de su bienestar.
Sin embargo, en cuanto pudieron, los reclusos asaltaron un buque, obligándolo a hacer rumbo hacia el continente, donde quedaron Soto y los demás rehenes. Posteriormente, dos goletas llegaron a Más a Tierra, y los presos asaltaron ambas (mejores embarcaciones que aquella de la que disponían) a mano armada y obligaron a sus capitanes a transportarlos al continente, con éxito. Quedó en la isla sólo un reducido número de presos políticos, cuyo destino histórico era servir de nexo, entre los relegados de Bulnes y los reos comunes recluidos por el presidente.
Gradualmente empezó a desmantelarse el presidio, que fue el último de la isla Más a Tierra, hasta desaparecer completamente por el año 1834. 
Vista aérea de Isla Alejandro Selkirk
ISLA ALEJANDRO SELKIRK
Alejandro Selkirk tiene unos 48 km2 y sus 57 habitantes viven (en unas 26 viviendas) de la pesca de la langosta durante 7 meses al año que dura la temporada, para luego volver a Robinson Crusoe.
Balleneros y loberos
Entre fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, la Isla Más Afuera se convirtió en un concurrido fondeadero de balleneros y buques loberos (sobre todo de EEUU). Los primeros concurrían por la necesidad de reabastecerse de agua dulce o, simplemente, por el imperativo de recalar, al no poder hacerlo en puertos de las colonias españolas sudamericanas. En el caso de los loberos, iban a directamente a cazar, aprovechando las abundantes colonias de lobo fino de Juan Fernández, cuyas pieles comerciaban en Cantón (China), con el fin de adquirir mercadería china vendible en puertos occidentales. Esta actividad de explotación de lobos de Más Afuera tuvo su momento álgido entre 1793 y 1807. La cifra calculada de matanza de lobos se empina a los 3 millones y medio de pieles para 1807, cuando "el negocio comienza a decaer". En medio de esta fiebre, en 1802 la goleta norteamericana “Nancy” llegó a secuestrar 12 hombres y 10 mujeres entre los nativos de Isla de Pascua, con el fin de obligarlos a trabajar como esclavos en las faenas que realizarían en Más Afuera. Los hombres prefirieron lanzarse al agua en alta mar, mientras que el destino último de las mujeres se desconoce. Toda esta explotación llevó a la casi total extinción del lobo fino de Juan Fernández. De hecho, entre fines del XIX y 1965 se le creyó extinto, hasta que una población de 200 fue redescubierta en Más Afuera. Como Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk también tiene su historia como presidio.
Más Afuera. 1918


Más Afuera (1909-1913). El presidio agrícola
Bajo la presidencia de Pedro Montt, fue creado el primer presidio agrícola en Isla Más Afuera, con la llegada de 60 reos comunes, alcanzando una población de 190 en total.
Se contaba con una goleta llamada "Alejandro Selkirk" para realizar los traslados de presos y mercaderías, desde el continente a la isla. Ésta naufragó, y debido a lo estéril de la isla en materia de cultivos, la pérdida de la goleta y los desórdenes en el penal, el presidio fue disuelto en 1913. A muchos presos se les indultó y a otros se les rebajó la pena.
Más Afuera (1927-1930). La prisión Carlos Ibáñez
Nuevamente en 1927, algunos reos comunes de las cárceles del continente, llegaron a Más Afuera a desperezar sus músculos cohibidos por la inactividad que debieron soportar en las celdas carcelarias. Nuevamente se trató de cambiar sus rostros bestializados por el delito, en risueñas caras tostadas de agricultores.
Esta vez no llegaron solos, pues cien presos políticos llegaron con ellos, que tuvieron que convertirse en leñadores y en pintores de brocha gorda, construyendo barracones, un sistema de alcantarillado y un campo de fútbol. La lluvia eternizaba su labor de arreglar los toscos exteriores de las casas de la colonia.
Los reos comunes, transportaban piedras de un punto a otro de la isla y cazaban subsidiariamente cabras salvajes.
Cansado de esta vida monótona, un recio líder sindical, con seis compañeros de destierro, tripuló hacia la muerte el único bote que había escapado a un naufragio. Poco a poco los presos políticos fueron substituidos por presos comunes. En 1929, sólo 16 reos políticos acompañaban a los 164 penados, y el penal fue definitivamente desmontado en 1930. El poeta y periodista Roberto Meza Fuentes, preso en la isla,  escribió un relato sobre su experiencia publicado en 1931 en el   diario y recientemente publicado como libro (“Los trágicos días de Más Afuera”, 2006).
Restos del SMS Dresden de 1915
Las islas fantasmas
Según algunos discutidos reportes marítimos, a unos 57 km de la isla aflora casi al ras  del agua un islote conocido como  el arrecife Sefton, y a unos 47 km, otro conocido como la roca Yosemite, ninguno de los cuales han podido ser halladas nunca, en innumerables búsquedas que se han realizado. Son considerados pues, como islas fantasmas o falsos avistamientos. No aparecen ni en fotos satelitales ni en  batimetrías del fondo marino.
Naufragio del crucero SMS Dreden 1915
El crucero alemán fue dinamitado por su propia tripulación en la Bahía Cumberland (Isla Robinson Crusoe) tras ser perseguido durante meses por barcos ingleses durante la I Guerra Mundial. Permanece hundido a 65 m de profundidad allí misma en la bahía, y es Monumento Histórico Nacional desde 1985.
Isla Grande de Chiloé
OTRAS ISLAS Y SUS HISTORIAS
Isla Grande de Chiloé
Es la segunda en tamaño del territorio chileno con 8.394 km2 de superficie y unos 140.000 habitantes. El área se caracteriza por su gran actividad marítima, por la fuerte religiosidad manifestada en sus iglesias y festividades, por su artesanía en fibras, lana y madera, por su alfarería, por los palafitos y, principalmente, por el encanto y tradición de sus habitantes. Chiloé: voz huiliche que significa “lugar de chelles” (gaviota blanca de cabeza negra). A la llegada de los españoles, la isla estaba poblada por chonos (cazadores-recolectores nómadas que se desplazaban en dalcas), huiliches y cuncos (agricultores de patatas/papas, maíz y alubias/porotos, y a la ganadería de camélidos).
En1540, Alonso de Camargo avistó las costas de Chiloé mientras viajaba a Perú y fue en una expedición de 1553 que el capitán Francisco de Ulloa llegó al Canal de Chacao y recorrió las islas del archipiélago, culminándose la posesión de las islas en 1558 con la expedición de García Hurtado de Mendoza, y fundándose su primera ciudad en 1567 (Castro). Los jesuitas, encargados de la evangelización, fueron haciendo capillas por todo el archipiélago; para 1767 ya habían 79, y en el día de hoy se pueden encontrar más de 150 templos de madera al estilo tradicional, muchas de ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tras la expulsión de la población jesuita en1767, la Orden Franciscana asumió la asistencia religiosa de la isla desde 1771. Fue uno de los últimos reductos españoles en América, pasando a formar parte de Chile recién en 1826, 8 años después de la Independencia.
Invunche en el Parque Ecológico y Mitológico de Chiloé
Abastecimiento para balleneros e industria maderera
En el siglo XIX fue centro de abastecimiento de los balleneros extranjeros, especialmente franceses. Desde mediados del siglo XIX y hasta principios del siglo XX, Chiloé fue el principal productor de durmientes para ferrocarriles en todo el continente, a partir de lo cual comenzaron a formarse nuevos pueblos dedicados a la industria. Con el auge de la ganadería, se comenzó a ocupar la zona interior de las islas, que antes sólo estaban ocupadas en las costas. Las nuevas empresas de acuicultura del siglo XX, como las salmoneras, trajeron beneficios para los chilotes, como la generación de empleos, pero también problemas, como la alteración de los ecosistemas.
Mitos y leyendas chilotes
La mitología chilota está formada de la fusión de las antiguas religiones de los chonos y huiliches, y de las supersticiones traídas por los españoles, y se ha mantenido muy presente hasta nuestros días, fuertemente vinculada al mar. A algunos humanos se les atribuyen poderes mágicos y está muy arraigada la creencia en brujos, los cuales pueden volar y tienen bajo su mandato a extrañas criaturas como el Invunche (del mapudungún “persona deforme”, en Chiloé se le dice también “chivato”, un ser deforme creado así desde la infancia, alimentado de carne humana, que vive en una cueva y es utilizado por los brujos para aterrorizar a la población). Además, las machis mapuches desempeñan un rol importante en la cultura, aunque en Chiloé guardan sus propias características y funciones.
ISLA MOCHA
Arauco, VIII Región del Bío Bío, Chile. Ya hablábamos anteriormente de esta isla, por ser el enclave donde se registraron en 2007 importantes hallazgos arqueológicos y antropológicos que dieron nueva luz al problema de la colonización polinesia de América precolombina (huesos de gallina polinésica y mandíbulas humanas del tipo polinésico “rocker jaw”), y la convivencia de polinesios y mapuches, temas que tratamos con más profundidad en otro artículo (Polinesios…). Pequeño retazo de tierra de 48km2, elevado a 390 metros sobre el nivel del mar en su parte más alta y habitada por 800 personas (que viven mayormente de la pesca), la Isla Mocha está cubierta en un 48% de bosque nativo, siendo un área silvestre protegida por CONAF, la Reserva Nacional Isla Mocha. Los españoles llegaron a la isla en 1544 con al visita de Juan Bautista Pastene. En 1608, Felipe III decretó el despoblamiento de la isla para evitar que los extranjeros se relacionaran con los indígenas lafkenches (“gente del mar” o “gente del este” en mapudungún), aunque la orden tardó 80 años en ejecutarse, después de los cuales será José de Garro quien finalmente dispondrá el despoblamiento de la isla acusando a sus pobladores (indígenas en su totalidad) de socorrer a los corsarios ingleses y holandeses, y ordenando su traslado al continente, comisión ejecutada por Jerónimo de Quiroga, quien en 1685 viaja a la isla para apresar a los indígenas y llevarles a Concepción (proceso que duró hasta 1890), para poblar con ellos un valle a orillas del río Bío Bío que luego sería conocido como Valle de la Mocha, en recuerdo de los indígenas que lo poblaron. Después de este hecho, la isla permaneció 160 años deshabitada (1690-1850), transformándose en un atractivo puerto para los piratas, donde recalar y abastecerse de agua, comida y descanso.
Lugar recurrente de mitos y leyendas mapuche, los lafkenches que la habitaban en la antigüedad la conocían como “isla de los alwe” o de los muertos, de las almas pedidas, o como ”isla venerable”, de la voz mochan (venerar), e incluso como Amuchura, que significa “resurrección de las almas”. Cuando llegó el español Juan Bautista Pastene, la conoció como Weuli o Welliche, que significa “ganancia de la gente”.

Tradición mapuche
La Isla Mocha es un lugar sagrado para la tradición mapuche, que cuenta con la leyenda de los Trempulcahue (del mapuche trempülkalwe), cuatro criaturas marinas sobrenaturales (ballenas) que llevaban las almas de los muertos hasta el lugar del "Ngill chenmaywe" (“el sitio para la reunión de la gente”) y que se relaciona mayoritariamente con esta isla. Estas ballenas serían cuatro mujeres ancianas, transformadas para realizar la tarea a la caída del sol de cada día y a quienes ningún vivo puede ver. Desde esta isla, las ánimas (püllü) se convertirían en espíritu (alwe) y partirían hacia la lejana "región de Occidente". Para ello cada ánima debe hacer una contribución en llancas (piedrecillas de color turquesa) para pagar los servicios de transporte, motivo por el cual al lado del difunto colocaban llancas.
Piratas, tesoros y naufragios
La isla destaca por ser un lugar donde se dieron numerosos naufragios a causa probablemente de los roqueríos y bajos que la rodean. Los más famosos piratas que visitaron el lugar, el inglés Francis Drake (1579), y los holandeses Olivier van Noort (1600) y Joris Van Spilbergen (1615), lo usaban como enclave de abastecimiento. En cuanto a los naufragios, el vapor Illimani es uno de los casos mejor conocidos, que dejó su esqueleto frente a la isla Mocha la madrugada del 18 de julio de 1879, aunque todos los pasajeros y tripulantes salvaron la vida, e incluso se alcanzó a recuperar la correspondencia y parte de los equipajes. El permanente mal tiempo de la zona habría sido el causante del naufragio, no obstante el capitán Leportiet, según se ha manifestado, navegaba con rumbo tal que les permitía apreciar una distancia de 20 millas de la costa. Los mares bravos de Arauco, y los roqueríos y bajos que rodean la isla, sumados a los vientos arremolinados del sur, suelen causar frecuentes naufragios. Hay documentados al menos 100 desde época colonial. Y no hay receta perfecta para sortear las dificultades, tal vez un poco de suerte y algo de fe. Una de las historias más emblemáticas fue la del navío ballenero Essex. La tripulación trató de capturar a la ballena albina, pero ésta los embistió, el barco se fue al fondo del mar y sólo algunos lograron escapar en botes. La historia incluyó un naufragio de más de 3 meses, canibalismo y un rescate en el archipiélago Juan Fernández. El relato que parece un mito, fue absolutamente real, con material histórico de sobra para ser mencionado como el peor naufragio del siglo XIX.
Relato edición 1870
En la literatura
En el siglo XIX fue muy conocido el caso de un cachalote albino que merodeaba la Isla Mocha al que llamaban Mocha Dick (existe el relato que cuenta su historia, del viajero norteamericano J.N. Reynolds, 1839 y 1870). Este hecho, y la epopeya que padeció el ballenero Essex, de Nantucket, Massachusetts, cuando fue atacado por el cachalote (tras ser hundidos vagaron por el Océano Pacífico hasta el archipiélago Juan Fernández, en donde padecieron hambre y sed, llegando al canibalismo, hasta que 91 días después fueron rescatados y desembarcados en Valparaíso, Chile), inspiraron a Herman Melville para su novela de aventuras Moby Dick (publicada en 1851), que, indudablemente, está también basada en las experiencias personales de Melville como marinero. Narra la travesía del barco ballenero Pequod en la obsesiva y autodestructiva persecución de una gran ballena blanca impulsada por el capitán Ahab, que representa la maldad absurda y obstinada, quien sostiene una venganza personal y arrastra a la muerte inútil a su tripulación. 
La novela Moby Dick (Herman Melville), diversas ediciones
La ambigüedad con la que se juzgan el bien y el mal la convierte en heredera moderna de la Odisea y La Divina Comedia. Ahab, con su cicatriz que cruzaba toda su cara y se perdía entre sus ropas (parecida a la cicatriz real de Drake, obtenida según la leyenda por una disputa con los nativos), con su pata de palo hecha de dentadura de cachalote, pasaba horas en el alcázar como si de una estatua se tratase. Una obra de profundo simbolismo que incluye referencias a temas como biología, religión, idealismo, obsesión, pragmatismo, venganza, racismo, jerarquía y política. Los tripulantes del Pequod vienen de orígenes tan variados como Chile, Francia, Islandia, Holanda, Italia, Malta, China, Dinamarca, Portugal, India, Inglaterra, Tahití, España e Irlanda, lo que sugiere que el Pequod es una representación de la humanidad. El autor, Melville, escribió otra novela sobre la trata de esclavos negros, inspirada en una pequeña isla chilena más al norte, frente a las costas de la IV Región de Coquimbo, llamada Santa María, de apenas 35 km2. Fue aquí que se cumplió el capítulo final de la rebelión de un grupo de esclavos negros contra sus carceleros, en una aventura marítima que perdura en la historia como signo de la fuerza del ansia de libertad, y además, la isla era paso casi obligado de los buques que habían pasado el Cabo de Hornos, recalado en Isla Mocha, y continuado hacia el Archipiélago Juan Fernández después de una escala en Santa María.
En el cine
Entre otras versiones, en 1956 se filmó Moby Dick, de John Huston, con Gregory Peck en el papel del capitán Ahab, con un guión escrito por el escritor estadounidense Ray Bradbury, y en 1998 se realizó una película para la televisión protagonizada por  Patrick Stewart. Starbuck, era uno de los tres oficiales, y de él toman el nombre los fundadores de la conocida cadena de cafeterías muy aficionados al mar y a la lectura. 
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9 comentarios:

  1. Gracias por dar a conocer las historias y leyendas de nuestras islas de Chile, es mucha la gente que no sabe de estos temas, me parecen muy buenos.

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  2. Chiloé tiene muchas historias y leyendas interesantes... El Caleuche es una de las leyendas mas famosas de la isla y sería interesante a lo mejor darla a conocer a su manera de redacción que es muy buena y entretenida...

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    1. Hola Ale! Gracias por pasarte por aquí, me alegro que te haya gustado pues siendo chileno y amante de tu país debes conocer mejor que yo todas estas historias que os cuentan desde pequeños en la escuela. Sobre el Caleuche que comentas, algo he leído y me ha parecido una leyenda divertida pero demasiado inverosímil, pensar en un barco fantasma lleno de brujos y fallecidos, de velas rojas que solo aparece por las noches, entra en el terreno de las leyendas sin fundamento, y aquí sólo he mencionado las que se apoyan en algún tipo de documentación o testimonio. Pero sí, es una historia muy interesante y bonita, Ale, creo que por su importancia en Chiloé (incluso hay una película que habla de las leyendas de Chiloé y se llama Caleuche), debería incluirla. Un abrazo!

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  3. Me llama mucho la atención la tradición mapuche, por lo que veo tiene mucha similitud con los romanos en según que aspectos, he leido algunas obras de esta tematica y desde luego que Robinson Crusoe es tremendamente atractiva.... buenos recuerdos me trae.
    Un grandioso y extenso reportaje que a mi personalmente me agrada y me atrapa.

    Un abrazo y cuidate.

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    1. Muchas gracias, Bird Joss, me alegra que te haya gustado.

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  4. Muchas gracias por toda la información estimado. Siempre me ha interesado conocer el archiiélago Juan Fernández, sobre todo la isla Alejandro Selkirk. Sobre lo de Moby Dick no tenía idea, ahora tengo otra gran historia por conocer.

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    1. Gracias Rodrigo, me alegra que te haya gustado. Es increíble las historias que han llegado a inspirar esas pequeñas islas chilenas...

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  5. Estuve a punto de viajar a Isla Mocha ya que, viviendo en la Patagonia Argentina esta relativamente cerca. Aún así, asocié el drama de Mocha Dick con el drama del albinismo sobre todo africano. Como siempre, estoy asombrado de la calidad narrativa. El texto esta tan bien redactado y con sobre abundancias de detalles, que me ha obligado a regresar dos veces a su lectura. Excelente. Saludos desde la costa atlántica de Río Negro, donde dicen algunos, estuvieron los templarios...

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    1. Muchísimas gracias Marc, es un verdadero honor tener lectores tan atentos. Así dan ganas de seguir adelante, gracias por los ánimos.

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