20 de noviembre de 2013

La Isla de los Muertos. Un misterio sin resolver (Aysén, Chile)

Una nueva novela gráfica, “La Isla de los Muertos: Dos versiones para una historia” (Rodolfo Aedo, Cristóbal Florín y Alejando Sottolichio), basada en el cuento “Dos versiones para una historia” de Félix Elías Pérez (Ocho libros 2013), rescató este año del olvido una trágica historia ocurrida en 1906 entre los anegados terrenos de una aislada isla de Aysén, Chile, donde los trabajadores ganaderos chilotes de la Compañía Explotadora Baker fueron muriendo de forma enigmática y no aclarada hasta el día de hoy, hasta alcanzar un número de ciento veinte hombres. De los hechos, quedan apenas unas pocas crónicas históricas y treinta y tres sencillas cruces de ciprés sin nombre, encontradas en 1950 en un tétrico cementerio improvisado entre la vegetación selvática de uno de los rincones más solitarios e inaccesibles de los laberínticos canales patagónicos chilenos, en la desembocadura del río Baker: la Isla de los Muertos. La isla en sí tiene una superficie de 39 hectáreas y el cementerio histórico alrededor de 248 m2 cercados en los años 80 por la Ilustre Municipalidad de Tortel. Es posible que el cementerio originalmente haya tenido un tamaño mayor hacia el norte, donde se dice que el río se habría llevado algunas tumbas. De hecho el Baker se encuentra a sólo 1,4 metros del cerco y a 10 centímetros bajo la superficie del cementerio. No hay estatuas, ni panteones, ni tan siquiera nombres, tan solo treinta y tres cruces de madera de ciprés indicando que bajo la tierra húmeda descansan otras tantas personas anónimas. Tumbas solitarias en un lugar que hasta hace poco tiempo fue también uno de los rincones más solitarios e inaccesibles de Chile. La Isla de los Muertos es una de las muchas islas fluviales formadas con el paso de los siglos en el delta del río Baker, en plena selva fría y rodeada de cordilleras y glaciares. A unos 3 kilómetros de la isla, navegando por el Baker, se encuentra la Comuna Tortel, provincia de Capitán Prat, y es gracias a los pobladores de esta comuna, que la isla y su pasado se dio a conocer hace unas décadas, consiguiendo para el lugar el título de cementerio y lugar histórico. Pero, ¿quiénes fueron enterrados en este inhóspito lugar hace más de un siglo y cuáles fueron las causas de su muerte? Estas preguntas aún no tienen respuesta.
Historia de una tragedia. Se sabe que los obreros realizaban un brutal trabajo físico, cortando árboles y picando senderos en la piedra viva para ir abriendo camino y para alimentarse. Según se extrae de las crónicas históricas del lugar, en septiembre de 1905 embarcaban en las bodegas de un  vapor en Dalcahue unos 200 obreros chilotes contratados por la Compañía Explotadora del Baker. El vapor se internó por los laberínticos canales patagónicos, entre islas despobladas y fiordos traicioneros, hasta llegar a su destino, en una orilla del Baker cerca de Bajo Pisagua. Allí se descargaron las provisiones y herramientas y comenzó la ardua tarea por la que había sido llevados hasta el lugar que no era otra que la de abrir a través de selva, cerros y humedales, una vía que llegara desde el Pacífico hasta prácticamente la frontera con Argentina, para facilitar el transporte y exportación de lana y carne desde las regiones más altas, especialmente de la zona de Chubut. El capataz, un inglés de nombre Williams Norris, ordenó la construcción de una casa de administración, corrales, establos, un galpón de guardar los alimentos y herramientas, y una barraca que sería dormitorio y comedor de los peones. La deficiente alimentación (carne salada, arroz, salazón de bacalao podrido, harina llena de gorgojos), el duro trabajo y el clima extremo, no tardaron en pasar factura a los obreros en forma de una extraña enfermedad que se manifestaba en moratones en piernas y brazos, hemorragias por daños gastrointestinales, sangrado de encías, caída de dientes, fortísimos dolores de cabeza, y una irritabilidad extrema que llevaba a la violencia a quienes la padecían. Una vez levantado el asentamiento principal, comenzaría el trabajo, y periódicamente un barco volvería a la zona para aprovisionar a los trabajadores de alimentos frescos y otros objetos de primera necesidad. Pero los meses pasaban y a partir de cierto momento esas esenciales provisiones no llegarían. La moral estaba por los suelos, los más débiles no tardaron en perecer, primero por peleas y navajazos fruto del desánimo y mal ambiente general, luego por la propia enfermedad; un día amanecía con siete muertos, al otro día eran veintiocho… y así la lista fue aumentado hasta llegar casi al centenar de rudos trabajadores que sucumbieron entre el frío austral y la salazón de bacalao podrido. Los cuerpos eran enterrados por temor al contagio, en la pequeña isla hoy llamada Isla de los Muertos sin oraciones ni honores, simplemente una destartalada caja de madera de ciprés y una cruz sin nombre marcarán el lugar de su descanso eterno. Cuando en octubre de 1906 llegaba por fin el barco que rescataría a los supervivientes convertidos en desnutridas figuras fantasmagóricas,  tan sólo un puñado de ellos conseguiría recuperarse de la enfermedad y seguir adelante, pese a salir de allí con vida. La verdad sobre la muerte quedará opacada bajo una pátina de suposiciones, especulaciones y acusaciones hacia la Compañía Explotadora Baker, que según algunos, envenenó a los trabajadores a propósito para no pagar los salarios adeudados, aunque la causa podría haber sido la presencia de pesticidas en la bodega del vapor junto con los alimentos y el ganado. 



Arqueología de la Isla de los Muertos. Fuera como fuere, el abandono de los trabajadores durante largos meses en aquel peculiar infierno patagónico, fue sin duda el motivo de su condena. Hace algunos años se realizaron excavaciones arqueológicas para rescatar parte de la historia perdida, pero el cementerio había sido excavado a escasos metros del río, posiblemente porque las fuerzas no daban ni para introducirse en el interior de la espesa vegetación ni para cavar en tierras más endurecidas. Por ese motivo las crecidas del río se llevaron en fechas inciertas buena parte de las tumbas. El padre salesiano Alberto Agostini mencionaba la cantidad de ciento veinte cruces a mediados del siglo pasado, el explorador A. F. Tschiffely hacía mención de setenta y nueve poco después. Ambos mencionan como causa de la muerte el escorbuto y el aislamiento en tiempos de la Sociedad Explotadora del Baker (1904-1908). Durante los años siguientes el tema prácticamente desaparecería, y las pocas versiones impresas de los "sucesos del Baker" se reducirán a medios eruditos o de escasa circulación, que repiten además, lo dicho anteriormente. Hoy en día sólo quedan treinta y tres tumbas. Quién sabe si la próxima crecida del Baker acabará por borrar por completo el último recuerdo de aquellos que dejaron allí su vida por el progreso de Chile. Es por eso, que el rescate de esta historia es tan importante, aunque es probable que nunca se sea desvelada  en su totalidad. La discusión reflota a comienzos de la década del 1980, ligado a la mayor difusión e interés por la zona de Tortel y sobre todo, a versiones sobre un posible envenenamiento masivo intencional y la cristalización del nombre "Isla de los Muertos". De hecho, los aportes más valiosos a este estudio han sido hechos recién en los últimos dos años, correspondiendo a una recopilación y análisis comparativo sistemático de la documentación, complementario a las excavaciones arqueológicas realizadas y, sobre todo, a la publicación del único documento conocido escrito por un testigo directo de los hechos. La comparación de estos testimonios (documentos escritos, arqueología y testigo) revela un contraste entre versiones "prudentes" (quizás excesivamente "cautas", de parte de una "historia oficial") y versiones "sensacionalistas" y "truculentas", propias de entrevistadores que buscan noticias llamativas, como por ejemplo, pobladores que relatan historias oídas, cayendo muchas veces las versiones escritas en confusiones de fechas y actores, o en relatos que hilvanan sucesos no relacionados como si fueran parte de un solo evento.
Ilustración de la novela gráfica "La Isla de los Muertos: dos versiones para una historia"
Por lo tanto, la mayoría de los relatos disponibles parecen ser fidedignos, pero al ser comparados entre sí revelan importantes contradicciones. A riesgo de simplificar, y con el único fin de sistematizar su análisis, sin embargo, es posible distinguir entre aquellos relatos que explican las muertes en términos de una causa "natural", no intencional (hambruna, escorbuto, envenenamiento accidental) y aquellos que las consideran consecuencia de un asesinato masivo intencional por envenenamiento (arsénico, estricnina o cianuro), ya sea para aplacar un violento motín inminente, robar el dinero para pagar a los trabajadores o para cobrar indemnización fiscal. Cada una de estas versiones debería haber dejado evidencias materiales distintivas susceptibles de ser contrastadas arqueológicamente, pero las pésimas condiciones de preservación apenas permitieron descartar algunas, sin que sea posible decidir entre varias alternativas hipotéticas que han quedado como "posibles", aun después de las excavaciones. Para complicar aún más las cosas, es preciso considerar la posible intervención de otras personas en el cementerio con posterioridad a su formación. Es muy probable, por ejemplo, que algunas de las tumbas hayan sido reparadas y "embellecidas" por devotos que visitaron el lugar durante las últimas décadas. Algunas muestran un cerco individual, o un rosario sobre la cruz, y puede que hasta hayan puesto o extraído placas de las cruces. Además, las crecidas del río aparentemente habrían erosionado y socavado parte del sitio. Los trabajos arqueológicos realizados consistieron en el levantamiento planimétrico y fotografía de la superficie del sitio, la excavación de pozos de sondeo, el registro estratigráfico, la toma de muestras de tierra de los alrededores del cementerio y la excavación sistemática de una de las tumbas. Pero todos los factores de conservación y manipulación del sitio confabularon contra una interpretación simple del mismo, existiendo dudas acerca de temas tan básicos como la edad del cementerio, la naturaleza de las muertes o el número de individuos fallecidos. Así es que, en la espesa selva austral, enmohecida de líquenes, entre las lianas de las enredaderas, y entre la espesura hermética de las plantas y helechos que crecen bajo los grandes árboles, permanece este cementerio, un lugar enigmático. Tal vez, el misterio constituya un valor añadido del lugar. Quién sabe…


28 comentarios:

  1. Es una pena que no exista un solo comentario sobre sus artículos. Excelente artículo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Daniel, muchas gracias por leerlo y comentarlo. La verdad es que pasan muchos lectores por aquí, pero dejar un comentario les cuesta un poquito. Gracias por el tuyo :)

      Eliminar
  2. Que gran articulo...!!! desconocía absolutamente esta historia y lugar...es increíble la cantidad e parajes historias y leyendas que existen en nuestro territorio que nos son totalmente desconocidas, lo que claramente repercute en nuestra personalidad como país. Un llamado de atención a las autoridades y a las propias personas que se interesan por banalidades en lugar de algo mas concreto como nuestra propia historia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rolbar. Por motivos que desconozco no recibo notificaciones de los comentarios a mis post en mi correo electrónico, así que no he visto el tuyo hasta este momento. Gracias por tu comentario. Alex

      Eliminar
  3. Felicitaciones por el articulo, es una manera de honrar a estos hombres que con sus manos trataron de traer progreso a este Pais, que una vez mas le paga a sus trabajadores con la nefasta y endémica paga del olvido, felicitaciones nuevamente y sera compartido para que mas personas sepan esta triste historia de hombres valientes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola San Esteban. Por motivos que desconozco no recibo notificaciones de los comentarios a mis post en mi correo electrónico, así que no he visto el tuyo hasta este momento. Gracias por tus felicitaciones y por haberlo compartido. Alex

      Eliminar
  4. Excelente aporte amigo!!!, la verdad es que me enteré de esta triste historia hace un par de años gracias al album conceptual "La Isla de los Muertos" de la banda de rock progresivo La Desooorden, en el que relatan este fatídico episodio de la historia de Chile por mucha gente desconocido. Es un deber como personas contar esta historia para rescatar dentro de lo posible la memoria y la dignidad de esos obreros chilotes que fueron abandonados a morir en esas tierras inhóspitas, y que tarde o temprano de frio y hambre cobraría sus vidas. Te felicito amigo, muy buena entrada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rodrigo. Desconocía la existencia de ese tema de rock. Por motivos que desconozco no recibo notificaciones de los comentarios a mis post en mi correo electrónico, así que no he visto el tuyo hasta este momento. Gracias por tu comentario. Alex (andra) soy chica ;)

      Eliminar
  5. Exelente texto, yo tenia conocimientos previos y todo esta muy bien expueso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Fernando. Por motivos que desconozco no recibo notificaciones de los comentarios a mis post en mi correo electrónico, así que no he visto el tuyo hasta este momento. Gracias por tu comentario. Alex

      Eliminar
  6. Gracias por compartir este artículo, que terrible historia y lo que la hace mas llamativa es el misterio que encierra, gran artículo que nos permite aprender sobre las historias que se ciernen en nuestro país, ojala algún día tener si quiera la posibilidad de poder llegar a este lugar. Gracias.

    ResponderEliminar
  7. Felicitaciones exelente articulo de un bello y mas ahora enigmatico lugar que quisiera conocer ...

    ResponderEliminar
  8. Excelente articulo, llegue aquí por un disco de una banda llamada la Desoorden, que tiene un disco llamado la isla de los muertos, lo comparto...
    https://www.youtube.com/watch?v=fGYLYbbb4hs

    ResponderEliminar
  9. Gran articulo, pronto estare visitandola.

    ResponderEliminar
  10. Qué buen artículo!! De lo más completo que he encontrado. Saludos desde la linda isla de Chiloé :)

    ResponderEliminar
  11. Muy Buen articulo, soy del norte y se agradece.

    ResponderEliminar
  12. Muy Buen articulo, soy del norte y se agradece.

    ResponderEliminar
  13. Buen artículo Alex. Felicitaciones.
    Buscaré la novela gráfica y el disco.
    Consulta, tienes documentación de lo que les pasó al grupo, mientras esperaban?
    Tienes registro del descubrimiento del cementerio en la década del '50.
    Saludos cordiales,

    ResponderEliminar
  14. La Tragedia Obrera de Bajo Pisagua, Río Baker, 1906. Origen del Cementerio Isla de los Muertos comuna de Tortel, Patagonia Occidental. Ñire Negro Ediciones, 2015. Coyhaique.

    En este libro podrá encontrar la autora del Blog y lectores de esta nota mucha más documentación, prácticamente toda sobre estos hechos, llevada a cabo minuciosamente por el Antropólogo y editor Mauricio Osorio Pefaur, autor del libro citado.
    Para acceder al libro, contactar en facebook de Ediciones Ñire Negro, con sede en Coyhaique, ahí les informarán en qué Librería lo pueden adquirir en Santiago o hacer el envío desde Coyhaique a donde estén. O escribir a nirenegro@gmail.com.
    Es un muy buen LIBRO e investigación.

    ResponderEliminar
  15. La Tragedia Obrera de Bajo Pisagua, Río Baker, 1906. Origen del Cementerio Isla de los Muertos comuna de Tortel, Patagonia Occidental. Ñire Negro Ediciones, 2015. Coyhaique.

    En este libro podrá encontrar la autora del Blog y lectores de esta nota mucha más documentación, prácticamente toda sobre estos hechos, llevada a cabo minuciosamente por el Antropólogo y editor Mauricio Osorio Pefaur, autor del libro citado.
    Para acceder al libro, contactar en facebook de Ediciones Ñire Negro, con sede en Coyhaique, ahí les informarán en qué Librería lo pueden adquirir en Santiago o hacer el envío desde Coyhaique a donde estén. O escribir a nirenegro@gmail.com.
    Es un muy buen LIBRO e investigación.

    ResponderEliminar
  16. Hola, muy interesante y claro tu artículo. Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
  17. Muy buen artículo de una triste historia. Que pena que no hayan testimonios escritos de esa lenta tragedia y de nuestros compatriotas.
    Bueno, hoy el Grupo Inti- Illimani, va en camino a una conmemoración de esta horrible vivencia... La verdad que merece que sea conocida por todos, contada en los libros de colegio y que ojalá nadie quede ajeno a estos hechos, es nuestra historia y no nada que hacer...

    ResponderEliminar
  18. No tengo mucho que decir, sólo agradecer tan valioso e interesante artículo.
    Muchas gracias.
    Alzo mi calavera en vuelto honor...

    ResponderEliminar
  19. Muy buen artículo,creo que es muy importante saber de más sobre la verdadera historia de estos Chilotes que fueron a trabajar a ese lugar y terminaron encontrando la muerte, sería muy bueno el apoyo del Ministerio de Cultura para apoyar una nueva recontitucion de los hechos que acabaron con la vida de 120 chilenos

    ResponderEliminar
  20. no tenia ni idea de esta historia, y en ninguna parte dicen haber encontrado piezas oseas, raro, pues eso delata mucho,. familiares que hayan tenido y buscado, y descendencia de los mismos,... enigmas??? protección a alguien de peso?

    ResponderEliminar