29 de agosto de 2013

Sacsayhuamán: Estudio del subsuelo arqueológico con tecnología GPR



Texto: Alex Guerra Terra. Fotos: Andrey Verianov (Instituto VNIISMI). Sacsayhuamán, un clásico de la cultura inca del que ya pocas novedades se esperaban, a pesar de seguir constituyendo un enigma, ha sido recientemente objeto de sofisticados estudios que arrojaron sorprendentes respuestas a interrogantes que hace tiempo nos venimos formulando. Sus impresionantes bloques poligonales exquisitamente esculpidos y pulidos, que siguen asombrando a investigadores y aficionados, han sido analizados por un equipo de científicos rusos, ofreciendo una nueva mirada a la luz de los resultados, que sin embargo aún no han querido ser aceptados por los círculos académicos.
Ramón Sotomayor, Alexeev, Alexandr Dorzdov y Andrey Verianov
Lugar donde se entrenaban los guerreros y a la vez templo dedicado al Dios Sol, con un importante rol en las actividades de iniciación y rituales incaicos, Sacsayhuamán es una fortaleza ceremonial ubicada a 2 kilómetros al norte de la ciudad del Cusco, emplazada en un valle entre las montañas de Ausangate, Pachatusán y Cinca, bañado por el río Tullumayo. Según las versiones oficiales, comenzó a construirse en el siglo XV por orden del Inka Pachacútec y fue finalizada a finales del siglo siguiente por Huayna Capac. Pero algunas piezas no encajan en esta cronología, por lo que no todos los investigadores están de acuerdo con la misma. Pero el enigma más asombroso de la fortaleza, es sin duda el de los grandes y aterciopelados bloques que la conforman, de hasta 9 metros de alto y 200 toneladas de peso, que han desconcertado a especialistas y aficionados desde hace décadas, mientras se preguntan por qué los antiguos incas cincelaron piedras de tan enorme y dispar tamaño, y cómo los trasladaron hasta lugares que parecen imposibles para luego encajarlas con una precisión inimaginable. El abrupto final de la civilización inca en el siglo XVI, hizo que desapareciera la memoria de los conocimientos que permitieron a los antiguos peruanos, realizar semejantes proezas, y que nos permitirían a nosotros comprenderlas. Sin embargo, nuevas respuestas se presentan desde que hace pocos meses, un equipo de científicos rusos parece haber demostrado al fin lo que ya hacía tiempo venía proponiéndose: que los bloques de Sacsayhuamán no son naturales, sino fabricados. 
Vista de uno de los muros
El asombro de los conquistadores. Desde hace siglos, la habilidad del hombre andino para tallar la piedra y levantar muros capaces de resistir eternamente ha permanecido cubierta por la bruma del mito. La ciencia, en su afán por resolver el enigma, se ha ido prácticamente de cabeza contra los muros incas. Pero ya desde que Pizarro y sus hombres llegaron al sitio en 1533, los enormes muros ciclópeos produjeron la admiración en ellos. Pedro Sancho, secretario del conquistador, dejaba una primera descripción del edificio en la que se refleja su total incredulidad; pero la más detallada y realista, sería la del cronista mestizo Inca Garcilaso de la Vega. Y es que los españoles, ignorantes como eran de los verdaderos alcances del grado de civilización en esos pueblos para ellos bárbaros, se preguntaron cómo había sido posible que los indígenas, que desconocían el uso de poleas y la existencia del hierro, y que utilizaban troncos de árboles en lugar de ruedas, transportaran aquellas rocas, les dieran forma para que encajaran perfectamente entre sí y las levantaran para colocarlas unas encima de las otras. En realidad, no sólo para aquellos hombres del siglo XVI era difícil de imaginar tales proezas, sino que lo sigue siendo incluso para nosotros, en pleno siglo XXI. Se calcula que algunas piedras pesan hasta 200 toneladas, mientras que el volumen total de los tres muros es de unos 6000 metros cúbicos. Y nos seguimos preguntando, tal como hace quinientos años: ¿cuál será el misterioso motivo que habrán tenido los indígenas para construir tal monumento, tomándose tanto tiempo y gastando tanta energía? Tal vez nos cuesta tener en cuenta que los antiguos concebían el tiempo de manera diferente a nosotros en la actualidad. Trabajar una roca durante meses o años, era tal vez una cosa normal, el tiempo era visto no como un límite, sino como una oportunidad.
No era lineal, sino cíclico. Para hacer que un pedrusco encajara perfectamente con otro, podrían pasarse meses. Y sobre su esculpido, existen algunos restos arqueológicos que dan cuenta de ello, como toscas hachas o martillos de piedra jiwaya o de basalto, y algunos útiles como cinceles de bronce (aleación de estaño y cobre). Es posible realizar un trabajo muy lento con estos instrumentos. Algunos bloques, así fueron construidos. ¿Por qué no? Sin embargo, en diversas ocasiones se ha hablado de otras posibilidades, y unos muy recientes estudios científicos, sugieren interesantes opciones.
R.Sotomayor, A.Verianov, Alexeev, A.Drozdov y Luis
Una fábrica de bloques ciclópeos. En junio de 2012 la empresa GEO & Asociados S.R.L. dirigidos por Berdnikov Nickolay y geofísicos del Instituto VNIISMI (Russian Academy of Sciences Far Eastern Branch, Institute of Tectonics and Geophysics) de Rusia, encabezados por el Dr. Andrey Verianov, desarrollaron un estudio del subsuelo del complejo arqueológico de Sacsayhuamán con tecnología de escaneo GPR, desde un punto de vista arqueológico, topográfico, geológico y geofísico, y un análisis superficial de los bloques, con el objetivo de entregar un informe sobre la consolidación y conservación del sitio, cuyos bloques estaban sufriendo diversos niveles de degradación. Algunos de estos procesos destructivos, se referían a formaciones de grietas por la humedad en distintos puntos de las paredes, provocando dislocaciones de los muros principales, y llegando en algunos casos a colapsar. Por lo tanto la prioridad de esa primera fase, era revelar áreas o zonas de mayor humedad, grietas, rupturas o fallas. Para los análisis de las muestras fue utilizada tecnología de última generación, como un microscopio óptico (microscopio de polarización Axio Imager A2m, Carl Zeiss, Alemania), un microscopio binocular (Discovery v. 12, Carl Zeiss, Alemania), y rayos X para el análisis de fluorescencia de composición química usando un S4 Pioneer (Bruker, Alemania), y el análisis de fases de estructuras, con un Miniflex II RIGAKU (Japón). A pesar de que los objetivos del proyecto no contemplaban un análisis químico de las rocas, en el escaneo de los bloques de las bases del primer nivel, con pequeñas antenas de alta frecuencia, se descubrió que eran rocas de baja densidad, cubiertas con un cascarón artificial, lo que al equipo le pareció sumamente extraño, y le motivó a enviar las muestras para el análisis químico correspondiente. Mientras esperaban sin grandes expectativas, concentrados en realizar un diagnóstico del nivel de erosión de las calizas del sitio, sus posibles causas y un análisis de los posibles tratamientos para detenerla, llegaron los resultados, que fueron sorprendentes.
Vista general área de estudio
Piedra caliza y carbonato de calcio. En el escaneo de los bloques de las bases del primer nivel, con pequeñas antenas de alta frecuencia, se descubrió que las rocas son de baja densidad, cubiertas con un cascarón artificial, lo que motivó a enviar las muestras para el análisis químico correspondiente. El resultado reveló que los bloques no son compactos, sino aglomerados que mostraban que el material empleado había sido recogido en una cantera, posteriormente molido, y usado luego para hacer una mezcla (parecida a lo que sería la arcilla fresca), con la que se crearían los moldes de los bloques. A finales del año 2012 la ciencia y la tecnología confirmaban pues, que algunas de las piedras que conforman los muros de Sacsayhuamán fueron fabricadas de varios materiales, conformando bloques sólidos y flexibles a la vez, para aguantar la frecuente actividad sísmica de la zona. Por tal motivo los bloques se creaban de manera que conseguían mayor área de fricción entre sí. Cada bloque se hacía a base del bloque anterior para así tener una fuerte unión entre ellos. Con el tiempo el agua disolvía las superficies tangentes entre los bloques, disminuyendo el área de fricción entre ellos. Los bloques supuestamente de andesita, simplemente, no lo eran, y llamó la atención la ausencia total en ellos de fósiles o material orgánico (con una composición análoga a la piedra caliza de grano fino con alto contenido en carbonato de calcio -75%- mezclado con arcilla, arena fina y otras impurezas), mientras que el material analizado de las canteras, sí lo contenían. Es bien sabido que el carbonato de calcio es aún hoy en día utilizado para la producción de cemento, ya que contiene todos los componentes necesarios que evitan la adición de aditivos o suplementos minerales. El carbonato de calcio, es usado además en construcción con caliza hidráulica, para lo que se necesita un proceso de quemado de la piedra caliza a temperaturas cercanas a los 1000ºC, creando una composición que luego petrifica tanto al aire libre como en agua, lo que supone su más apreciada cualidad, además de su tenacidad y ductilidad a la vez, especial para áreas sujetas a agua o humedad. Esta resistencia a la humedad, es lo que evitaría  la adherencia entre los bloques ya solidificados, y los nuevos, dando esa necesaria flexibilidad antisísmica, y la presencia de silica amorfa, explicaría la apariencia brillosa de las superficies después de su solidificación. Para finalizar, y para quienes se pregunten cómo conseguían calentar estos elementos a una temperatura de hasta 1100ºC, los constructores de Sacsayhuamán poseían a su alcance varios métodos: contacto de formaciones calizas con lava, una erupción volcánica, o el uso de una tecnología no conocida por nosotros.
Experimento de descomposición de muestra de "piedra caliza"
Análisis de las muestras. Se han comparado muestras extraídas de los muros (Nº115) con otras de las posibles canteras (Nº4). Una de ellas, presentó una estructura de grano fino uniforme, que se puede rayar fácilmente con un cuchillo o un clavo, dejando una tira blanca en su superficie, mientras que otra, es más densa, difícilmente puede rayarse, y tiene una estructura no uniforme, con puntos de tonos claros y oscuros. Ambas muestras, se disuelven fácilmente en ácido acético y ácido clorhídrico. El estudio de las secciones delgadas petrográficos tomadas de ambas, reveló que la muestra Nº4 es una piedra caliza orgánica, formada por microorganismos marinos. Sin duda, una piedra natural. La muestra Nº115, está en cambio constituida de manera uniforme por microcristales de calcita de 1-10 micras, y la identificación de calcita se confirma por el análisis por rayos X en fase. También se pueden apreciar pequeñas cadenas y "lentes" llenos con calcita cristalina más gruesa. El análisis fluorescente de rayos X, mostró que la composición química de ambas muestras es casi idéntica, lo que demostraría que el material de los bloques de la muestra Nº115 se hace de piedra caliza, extraída de la cantera (muestra Nº4). Sin embargo, la fabricación del material del bloque, es imposible que sea un proceso de la naturaleza. La caliza orgánica con estructura cristalina oculta, unida al agua y con alta temperatura, puede ser trans-cristalizado hasta formar mármol, pero en este caso los cristales serán grandes, porque los procesos de la naturaleza van lentamente, permitiendo que los cristales crezcan en su forma natural. La estructura uniforme de los cristales pequeños, como se puede ver en la muestra Nº115, es posible de obtener sólo si los procesos son muy rápidos y cada punto del sistema se proporciona con agua, y el material de carbonato.
Q'enqo (laberinto, torcido o aigzag)
Q’enqo: Laberinto de caliza y carbonato de calcio. El Q’enqo, que en quechua significa laberinto, o torcido, o zigzag, es un grupo arqueológico que se encuentra al este de Sacsayhuamán, a una altura de 3600 m.s.n.m., sobre un afloramiento de la formación calcárea de Yunkaypata, formada en el Cretácico hace unos 80 millones de años. La caliza en la que está excavado el sitio (que sirvió para llevar a cabo ceremonias en presencia de los ídolos y momias que ocupaban los 19 nichos trapezoidales que hoy se encuentran sólo hasta la mitad de su altura original), es una roca sedimentaria de origen marino, encontrada aquí como consecuencia de que en época prehistórica, el valle del Cusco era un lago inmenso hoy denominado Morkill que por el este llegaba hasta la zona de Angostura; la superficie rocosa es bastante irregular (conocida como "paisaje kárstico"), formada por la disolución de las concentraciones de carbonato de calcio contenidas en la roca. Los elementos que la componen, son los mismos que se encontraron en los análisis de las muestras extraídas de algunos bloques de las murallas de la fortaleza. Tal vez, aunque no está aún demostrado, se utilizaron los desechos de la talla de estos nichos en la roca, para realizar los bloques de las murallas. Sin embargo, y a pesar de haber sido entregados los informes correspondientes de los análisis científicos en toda regla, la noticia no trascendió más allá de algunos medios de índole más bien esotérica o heterodoxa. Una vez más, nos encontramos ante el pesado y alto muro de los círculos académicos, que no desean aceptar teorías que contradigan la opinión establecida. Pero estos descubrimientos son importantes incluso para la ortodoxia, ya que descartarían por fin teorías no demostradas por el momento, como el uso de fantásticas tecnologías ya olvidadas, o la intervención de seres de otras galaxias, sin excluir sin embargo, la posibilidad del uso de los bastos útiles de cobre y piedra encontrados en las excavaciones, para cortar y transportar, por qué no, algunos de los bloques megalíticos que conforman gran parte de la arquitectura inca. El uso de diversas técnicas de construcción, no se descarta y es algo común en todas las culturas, pero incluso los incas, construyeron encima de las bases dejadas por culturas anteriores, como se deduce de casi todas las obras que nos dejaron, y que podría también explicar la gran diferencia entre las diversas técnicas utilizadas en sitios como Sacsayhuamán.
Vista general desde el Rodadero
Un misterioso arbusto llamado jotcha. Pero esta idea de una roca blanda en algún momento del proceso, no es nueva. En el programa del gran Jiménez del Oso en 1983, se daba cuenta de un hecho insólito. El investigador entrevistaba a un extraño personaje, el padre Jorge Lira, autor de infinidad de libros y artículos y, sobre todo, del primer diccionario del quechua al castellano, que vivía en un pueblito cercano al Cusco hasta donde se dirigió Jiménez del Oso, para entrevistarlo sobre la inquietante afirmación de una planta que contenía sustancias que ablandaban la piedra. Ya las leyendas de muchos pueblos precolombinos peruanos aseguran que los dioses les habían hecho dos regalos a los nativos para que pudiesen levantar colosales obras arquitectónicas como Sacsayhuamán o Machu Picchu. Dichos regalos, según el padre Lira, habrían sido, en primer lugar, la hoja de la coca, un poderoso anestésico que permitía a los obreros resistir el dolor y el agotamiento físico, y el segundo, habría sido otra planta, de increíbles propiedades que, mezclada con diversos componentes, convertía las rocas más duras en una sustancia pastosa y moldeable. Según el padre Lira y algunos investigadores, los antiguos habitantes del altiplano dominaban algunas técnicas de alquimia que permitían justamente modelar la roca a gusto para volverla luego otra vez durísima. No obstante, a pesar de sus experimentos en los que consiguió ablandar la piedra gracias a esta planta, mezclada con diversos componentes, parece que el sacerdote no logró endurecerla de nuevo. Pero a pesar de ese parcial fracaso, el padre Lira sí logró demostrar que la técnica del ablandamiento era posible. Lamentablemente, sus experimentos no se apoyaron en pruebas científicas y nunca fueron publicados en medios oficiales, por lo que toda la historia permaneció siempre tras un velo de misterio.

Muro con marcas del proyecto de diagnóstico para consolidación del
sitio, donde se ven algunos bloques desplazados por la acción de
factores ambientales
El enigma del transporte. Aunque se admitiera hasta ahora que los antiguos constructores de Sacsayhuamán lograron labrar los bloques de manera que encajaran entre sí con sus bastas herramientas, quedaría aún el enigma de cómo pudieron transportarlas desde las canteras, y levantarlas para ponerlas unas encima de otras. 
Las andesitas por ejemplo, que son piedras ígneas negruzcas cuyas canteras están en Waqoto, en las montañas al norte de San Jerónimo, y en Rumiqolqa, se hallan a unos 35 km de la fortaleza. Bastantes kilómetros, ciertamente, para semejantes bloques. Según la teoría oficial, se colocaba una base de madera oblicua entre el suelo y la roca utilizada como fundamento. Luego, troncos perpendiculares en los cuales colocar una base de madera en la que había otros troncos perpendiculares. Sólo sobre estos últimos se transportaba el bloque que iba a ubicarse sobre el que estaba abajo. La operación se efectuaba tanto arrastrando como empujando, para asegurar que la roca no se fuese para atrás, y se ponían palos entre los troncos perpendiculares, con el fin de bloquear el posicionamiento. Las cavidades que se descubrieron en algunas rocas servirían, según algunos investigadores, para introducir troncos, con el fin de sostener la roca antes de ponerla definitivamente sobre otra.
Según el peruano Paul Mazzei, una vez puestas las rocas más grandes en fila, los fundamentos de la estructura, se procedía a excavar debajo de ellas con el fin de hacerlas hundirse a una profundidad más o menos igual a su altura. Luego, simplemente se ponían otras rocas relativamente más ligeras sobre las primeras, más pesadas. A continuación, se procedía a reducir y aplanar el nivel de suelo de toda el área, con el fin de ocultar la trinchera excavada inicialmente.
Ciertamente, si aceptamos la posibilidad de que algunos bloques fueron fabricados a modo de nuestro actual cemento, la tarea sobre todo del traslado de la materia prima desde las canteras, sería mucho más fácil de lo que nos imaginamos.
Soportes de madera en algunos muros en peligro de derrumbamiento
La respuesta a algunas preguntas. Si bien estos nuevos trabajos arrojan por fin luz sobre la realidad de que los antiguos incas fabricaron y moldearon enormes bloques de piedra como si fuera arcilla, queda aún por resolver cómo se construyó Sacsayhuamán exactamente, por qué presenta diversas técnicas constructivas, y por qué y cómo fue erigido en su totalidad. Como ya se había mencionado, hay quienes piensan que fue una fortaleza, mientras que otros lo consideran un centro ceremonial.
De hecho, para nosotros es difícil comprender los motivos de una construcción tan compleja que requirió ciertamente de muchos años para ser completada. Sin embargo, hay que recordar que en el mundo hay cientos de construcciones megalíticas y que la lógica de los antiguos es para nosotros complicada, pues estaba relacionada con ritos y ceremonias que hoy resultan incomprensibles.
Después de comparar entre sí muchos lugares arqueológicos de Sudamérica, se llega a la conclusión de que Sacsayhuamán, como otros, fueron comenzados a ser construidos probablemente mucho antes de la llegada de los incas al Cusco. Lamentablemente, aún habrá que esperar años para que se haga una revisión seria de todas las ideas preconcebidas. De momento, numerosas incógnitas siguen sin ser despejadas. ¿Cómo consiguieron los pueblos ancestrales encajar ciclópeos bloques en sus monumentales construcciones, con una perfección insuperable? ¿Acaso eran artificiales, los prefabricaban o... como dicen algunas leyendas, conocieron una técnica secreta para "ablandarlas" y acomodarlas a voluntad, como si fueran de barro? ¿En qué época sucedió todo esto? Sólo con ulteriores trabajos de excavación, con el estudio comparado de otros sitios megalíticos del altiplano andino, y con la exploración exhaustiva de las enigmáticas galerías subterráneas que de Sacsayhuamán llevan al Cusco o hacia lugares desconocidos, se podrá intentar revelar, en el futuro, el misterio de este fascinante y misterioso lugar.
El lugar donde se sacia el halcón. Saqsaywamán es el nombre derivado del quechua “saqsay”, lugar de saciarse, y “waman”, halcón, el “lugar donde se sacia el halcón”, que se dio a la fortaleza ceremonial en su tiempo. Incluso hoy en día, no es nada extraño divisar una de esas majestuosas aves que dieron nombre al sitio, si distraemos la vista  de la maravilla arquitectónica y miramos hacia las alturas. Pero sólo si fuéramos halcones y pudiésemos observar la fortaleza desde el cielo, podríamos darnos cuenta que el plano de la misma posee la forma de un puma acostado, el guardián de todas las cosas terrenas. Y es desde aquí, desde la superficie, que nuestro espíritu probablemente se asombre ante semejante demostración de simbiosis hombre y naturaleza, pero también nuestro intelecto, que de inmediato se siente perplejo ante unas soluciones arquitectónicas que despiertan, a primera vista, multitud de interrogantes a cualquier espíritu inquieto. La cronología. Ningún estudioso ha presentado pruebas suficientes de cómo y cuándo fue construido Sacsayhuamán. Da la impresión de que nadie quiere realmente afrontar el tema. ¿Por qué?
 Un dato ofrecido por un equipo de arqueólogos en el 2008, que sugiere la cultura killke como la constructora del monumento sobre el 900 d.C., contrasta con la información clásica etnohistórica que reconoce a los incas como los constructores de Sacsayhuamán a partir de 1438 d.C., durante el reino de Pachacútec, por lo tanto, los círculos académicos no lo han querido aceptar. El monumento, para algunos es la representación de la cabeza de un puma, para otros una fortaleza para defender al Cusco y para otros un centro ceremonial. Todo es relativo.
La destrucción de Sacsayhuamán. Sacsayhuamán era originalmente mucho más grande. Lo que queda hoy en día son apenas los restos, ya que su destrucción, que se cree duró unos 400 años, fue devastadora, desde que en 1536 Manco Inka se refugió en el complejo ante el avance de los conquistadores españoles, y luego éstos utilizaron sus bloques para construir las casas e iglesias en el Cusco. Incluso el Cabildo Eclesiástico de la ciudad ordenó en 1559 trasladar las andesitas para la construcción de la catedral, y aún hasta 1930, los vecinos del Cusco, pagando ínfimas cantidades de dinero a la Municipalidad, podían llevarse la cantidad de piedras que deseasen para construir sus viviendas. Cuatro siglos de destrucción en los que todo el complejo se utilizó como cantera para los albañiles de la ciudad. Algunos estudiosos aseveran que fue una ciudad megalítica que completa, reproducía exactamente a la capital del antiguo reino de la Atlántida, desaparecido, como sabemos, a causa de terribles terremotos e inundaciones.

Piedra grabada de Sacsayhuamán
El significado simbólico de la obra inca. Uno se pregunta cuando recorre este y otros enigmáticos sitios del antiguo Perú, cómo sus constructores tuvieron la sabiduría necesaria para emplazarlo en una total armonía o incluso simbiosis con la naturaleza, sin sofocarla, sin dañarla, y aprovechando los recursos naturales de la manera más favorecedora para ambas partes: hombre y naturaleza. Por ello, todo tenía un significado simbólico para los antiguos constructores peruanos, relacionado con elementos de la naturaleza. Por ejemplo los tres bastiones, Muyucmarca, Sallacmarca y Paucarmarca (de los que hoy sólo quedan los cimientos, pero que en su época tuvieron una altura equivalente de hasta unos cuatro pisos), representaban los tres niveles del mundo religioso andino: el de abajo, el Ukju Pacha (“mundo subterráneo”), el Kay Pacha al medio y el Hanan Pacha en la parte superior, niveles que además se identifican con sus tres animales sagrados: el amaru o mach'aqway (serpiente), el puma y el kuntur (cóndor andino). Por la forma zigzagueante de los muros, muchos aducen además que representan al dios Illapa que se constituye de tres elementos: el rayo, el trueno y el relámpago. Es posible que todos estos elementos relacionados a su religión y a la naturaleza no sean excluyentes, al encontrarse interrelaciones divinas y con el conocimiento que "tres" fue un número cabalístico entre los quechuas. Los conocimientos astronómicos tampoco les eran ajenos. Cerca de un bello depósito circular de agua, que por su calidad se piensa que sirvió para funciones religiosas, relacionadas con la observación del cielo, utilizando el reservorio como espejo donde se reflejaban las estrellas y constelaciones, se encuentra una pequeña formación kárstica por efecto de la disolución del bicarbonato de calcio contenido en la caliza, que a su vez horadó un pequeño túnel conocido como la Chinkana (“lugar donde perderse”). Muchos aducen que fue un templo dedicado al Ukju Pacha o "mundo subterráneo", y al culto de la serpiente. Todo, estaba relacionado con todo.
Enlaces relacionados:
Vídeo de GEO & Asociados en Sacsayhuaman

1 comentario:

  1. Muy interesante, deberían seguir esos estudios en otras ruinas como Ollantaytambo, de donde se cree que al igual que Sacsayhuaman hubo un conocimiento perdido en su construcción y detalles en el trabajo de la piedra!!!

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