20 de febrero de 2013

A propósito de la “noticia” de un nuevo geoglifo hallado en Nazca (Perú, Feb2013)


Algunas consideraciones en torno a la noticia sobre el descubrimiento por parte de un equipo de arqueólogos británicos de un nuevo geoglifo en Nazca, y el hallazgo de una cámara funeraria con tesoro rico en metales, en Machu Picchu, Perú. Con titulares como “Arqueólogos descubren nueva figura en las líneas de Nazca”, ha salido en la prensa, ya desde el mes de diciembre del 2012, hasta esta semana inclusive, y en un buen número de medios informativos especializados, la noticia de que un equipo de arqueólogos británicos, supuestamente registraron una nueva figura hasta ahora desconocida. Esta figura, que es muy común en la pampa nazqueña, se trata de un laberinto circular, o espiral y, dicen las noticias, fue hallada después de cinco años de investigaciones. Como es un tema que me interesa muy directamente, al igual que la Isla de Pascua y otros, sobre los cuales me he dedicado muchas veces a aclarar este tipo de imprecisiones, en esta ocasión también, si se me permite, quisiera comentar algunos aspectos algo inciertos sobre esta noticia.
En el último número de diciembre de 2012 de la revista de divulgación científica Antiquity, los británicos Clive Ruggles (profesor de arqueoastronomía en la Universidad de Leicester) y Nick Saunders (profesor de antropología en la Universidad de Bristol) publicaron por primera vez los resultados preliminares de los trabajos realizados en Nazca durante cinco años (2005-2010). En este artículo, se presenta por primera vez esta figura con forma de espiral. No obstante, y se aclara perfectamente en el texto, el geoglifo no fue descubierto después de cinco años de investigación, sino que es una figura que ya había sido detectada por ellos en 1984, hace casi 18 años. Y no sólo eso. El geoglifo del que se habla, puede que no apareciera en los laboriosos planos de la matemática María Reiche, los más completos publicados hasta la fecha. Sin embargo, ya había sido registrado antes, durante el año 2012, en el plano del proyecto sobre Nazca del español Carlos Hermida. Es más, el japonés Masato Sakai (U. de Yamagata), lleva años trazando el plano con apoyo de imágenes satelitales.

Por otra parte, os preguntaréis, qué hacía una noticia imprecisa en una publicación como Antiquity. Pues que la noticia, que luego ha derivado en esos brevísimos resúmenes que nos llegan cada día, no habla específicamente de ese geoglifo, sino que apenas se le menciona, dentro de un estudio muy amplio que abarca, eso sí, cinco largos años de investigaciones, que incluyen prospección, inventario e investigación de una gran superficie de la pampa, combinando el mapeo usando imágenes satelitales, con la experiencia que implica la investigación sobre terreno, caminando para observar artefactos de superficie, y excavando para examinar la estratigrafía. Con estas aclaraciones, no pretendo ni mucho menos desacreditar los medios que diariamente y de forma incansable, nos informan de las últimas noticias en ciencia, cultura y tecnología, pero sí llamar la  atención a los lectores sobre la importancia de contrastar datos y profundizar en los temas que más nos interesan, para obtener una visión más amplia y realista de los mismos.
Sobre la función del geoglifo en particular (de 4 km de diámetro), Ruggles y Saunders aún no han llegado a una conclusión determinante, sin embargo presumen que fue elaborado por motivos místicos o de culto religioso. Además, su trazado irregular sugiere, siempre según los autores del artículo, que no fue pensado para que pudiera verse desde el aire.

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